Intuición en el camino


por Sonia Peña-Czechowicz


Una vez me dijeron que tenía mucha intuición. Y como soy de "naturaleza" desconfiada pienso que fue un gran reconocimiento. Porque de lo que se trata la intuición es de confiar. Es importante aclarar que no la debemos confundir ni con los impulsos, ni con el pensamiento mágico, ése que en inglés se le llama wishful thinking y que se empeña en convencernos a toda costa que todo va a salir bien inclusive cuando vemos que el alud se nos viene encima. 
Creo que todos a lo largo de nuestras vidas, sin darnos cuenta, le hemos dicho no alguna o varias veces a nuestra intuición. Sobre todo quienes tendemos hacia el mundo racional y lógico. La calificamos como coincidencia o como resultado de nuestra imaginación; solo para después descubrir que lo que contenía esa chispa era lo que más nos convenía.
En la vida todo tiene una definición y la intuición no escapa de ello. Sin embargo, con una orientación más hacia la experiencia que a la teoría, en mí, la intuición se manifiesta como un destello, un flash, una visión fugaz y hasta una vocecita interna que me dice "Por allí no" o "Hazlo así mismo como piensas". Claro, a veces es menos literal y más simbólica y se manifiesta a través de sueños o sensaciones corporales. Inclusive la llegan a llamar el sexto sentido porque, muchas veces, no se puede percibir con ninguno de los otro cinco.
He descubierto, y por ello lo quiero compartir con ustedes, que durante el tránsito migratorio la intuición puede ser una gran maestra y una excelente consejera. Nuestro cerebro, a pesar de su plasticidad, puede ser difícil de doblegar sobre todo en el ámbito de la lógica. Por ello cuando evaluamos una decisión mayor de vida como lo es emigrar de nuestro país, lo que priva es lo racional. ¿Por qué? Porque no queremos equivocarnos. Con toda la razón ya que hay muchos afectos, emociones y sentimientos en juego. Y qué tal que yo les dijera que siempre se dice que se tiene mucha o poca intuición pero nunca se le califica como buena o mala intuición. Por algo será.

Mi más sincera recomendación: en su proceso migratorio no traten de callar a esa vocecita que les dice: "Sigue adelante" ni traten de minimizar esa sensación que les grita: "Esto no me conviene". Más bien háganle caso. Denle la oportunidad de expresarse y denle el chance que se merece. Aunque la parte racional del cerebro no los acompañe. El camino no es corto y habrá otras áreas donde esa parte será una excelente compañera.

La intuición es esa brújula escondida que nos cuida desde lo más profundo y que se manifiesta cuando más la necesitamos. Es nuestra sabiduría interna. Con razón Einstein decía" "La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo"

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