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Mostrando las entradas etiquetadas como decisiones

El arrepentimiento

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¿Qué pasa cuando nos arrepentimos? Se nos enseña a tratar de vivir sin motivos de arrepentimiento. Citando el ejemplo de un tatuaje que se hizo, Kathryn Schulz ofrece argumentos claros e inspiradores para reconciliarnos con nuestras decisiones desafortunadas. Por Kathryn Schulz En 1990, Johnny Depp se hizo pareja de Winona Ryder y se tatuó en el hombro derecho: Winona Forever (“Winona para siempre”). A los tres años terminaron, y Johnny borró dos letras del tatuaje; ahora dice: Wino Forever (“Bebedor para siempre”). Yo también tengo un tatuaje. Empecé a pensar en hacérmelo cuando rondaba los 25 años, pero esperé mucho tiempo a propósito. Conozco personas que se hicieron tatuajes a los 17, 19 o 23 años, y se arrepintieron al llegar a los 30. Eso no me pasó a mí; me hice el tatuaje cuando tenía 29 años, y me arrepentí un instante después. Me refiero a que experimenté un intenso desánimo al salir del salón de tatuajes, y cuando llegué a mi casa me sentí aún más abatida. Esto me p...

No grabar las decisiones sobre piedra

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por  Harry Czechowicz Cuando se está en el proceso de decidir algo relevante, en cualquier área de la vida, desde casarse, cambiar de carrera, comprar una propiedad, emigrar o cualquier otra situación mayor, se analiza o reflexiona previamente la información acumulada, aunque esté incompleta. La edad, las creencias, la cultura, las presiones internas y externas, afectan el proceso antes de arribar a llamarlo decisión. Lamentablemente, se cae en el error frecuente de transformar las decisiones en compromisos irrevocables, sin mucho espacio para considerar que las decisiones por sí mismas no son buenas o malas, sino adecuadas o no . Y cuando estas decisiones no producen los resultados imaginados, se etiquetan como fracasos cuando realmente no lo son, porque faltaba la información que sólo podía brindar la experiencia . Es por eso que, en lo concerniente al hecho migratorio, no hay que grabar las decisiones sobre piedra, dándoles un carácter de inamovible; como si reconsider...

Las alas son para volar

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por Sonia Peña-Czechowicz   Mirando por la ventana vi como un pajarito, que había visto literalmente salir del cascarón hacía una semana, acompañado por uno de sus progenitores volaba por primera vez. No era mío. Sus padres habían anidado en una planta del jardín. Al contemplar ese extraordinario espectáculo, recordé un cuento que le había oído al psiquiatra argentino Jorg e Bucay: "Las alas son para volar". No sé si es de su autoría pero él usa mucho este recurso para hacer terapia. Así surgió el título de este artículo. El extracto del cuento que más disfruto dice: "Hijo mío, dijo el padre, para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas. Necesitas altura para saltar". Y como una concatenación automática, inmediatamente hice la conexión con el tema que me apasiona y que, de un tiempo para acá, cada día me produce una epifanía o un descubrimiento: el hecho migratorio. Una v...