Migración: un país grande e invisible



El desplazamiento de personas de su lugar habitual de residencia es un fenómeno muy antiguo y al mismo tiempo actual, ya que muchas de sus causas continúan siendo las mismas: búsqueda de mejores oportunidades para los individuos y sus familiares, mayor protección, búsqueda de libertad, de seguridad... Cada año más de 250 millones de personas migran, esta asombrosa cantidad es equivalente a la población de un país grande e invisible. Y estas personas tienen algo en común: el cambio de su entorno, ya sea de manera temporal o permanente. Ese cambio trae consigo problemas: pérdidas y duelos derivados del cambio de cultura, vida, costumbres sociales, familiares, amigos, compañeros de trabajo, lugares, climas… Para los migrantes forzados, los problemas son más complejos y riesgosos, y no son raros los trastornos físicos y mentales que pueden sobrecargar los sistemas de salud pública de los países huéspedes. Por otra parte, las diferencias generacionales con los hijos nacidos en otros países establecen desigualdades profundas en valores y conductas; con frecuencia los jóvenes tratan de establecer una clara separación respecto a sus culturas de origen sin haber llegado todavía a ser ciudadanos legítimos de sus nuevas realidades.
Muchas personas preocupadas por la opción de emigrar, acuden a sus amigos y terapeutas para hablar sobre estos temas; sin duda es un tema que también ha preocupado a los especialistas pues, desde un punto de vista profesional, se intenta orientar a las personas en la toma apropiada de decisiones. Probablemente, aunque no se puede hablar todavía de un Coeficiente Migratorio (CM), combinando mediciones ya disponibles, tales como escalas de ansiedad, depresión, coeficientes sociales y emocionales, evaluaciones de personalidad, entre otras, se logre entender mejor esta nueva realidad. 

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