Las contradicciones de la naturaleza humana


Compuesto por una suma de creencias, actitudes y conductas, el auto-sabotaje constituye la tendencia a “hacernos” trampa en la mayoría de las áreas que componen la vida cotidiana, afectando enormemente nuestra autoestima 

por Harry Czechowicz 

Es posible manipular desde muy pequeños, con conductas que, en vez de generar armonía, dan poder sobre padres, hermanos, amigos... Si esto se logra, las conductas se mantendrán, por inapropiadas que sean, para conservar el control sobre los demás. 
Se aprende a mentir cuando hace falta y cuando no también, para sentir que se tiene el “control”; se priva de ser auténticos y se confunde cuando se equivoca, para luego dar alguna excusa que lo haga lucir inocente, sabiendo desde el principio que hizo mal, ¡inclusive cuando es usted la principal víctima de sus propias acciones! Por ejemplo, no aprenderá otro idioma en el nuevo país para sabotear sus opciones de conseguir mejores oportunidades, al igual que un niño se negará a comer porque tiene rabia y prefiere pasar hambre antes que perder el poder que la rabia le da. 
La naturaleza humana está llena de contradicciones internas, dudas, decisiones… conductas que pueden conducir al resultado perder-perder. La búsqueda de afectos de gente a la cual se ignora, o por el contrario se maltrata, son ejemplos de auto-sabotaje. 

En algún momento de la vida todos sufren contrariedades y necesitan cierta “revancha” para nivelar el malestar y tener parte de la razón: competir, cambiar las reglas, hacer lo que haga falta para ganar. Todo sobre el supuesto de que las relaciones se mantendrán sin problemas, aunque nosotros tengamos una ética “flexible”, entendiendo por “ética” la naturaleza de la intención antes de comenzar la acción.
Por ejemplo, migrar tiene su “ética” en particular. Los principios, valores e intención de fondo deberían ser considerados antes de tomar la decisión; de lo contrario, se transforma en un impulso o una acción producto de la presión del medio ambiente.

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