El puente migratorio

Tanto los eventos positivos como los eventos de pérdida pueden desestabilizarnos, lo que nos obliga a cambiar radicalmente nuestra comprensión del mundo.
Por Harry Czechowicz y Sonia Peña Czechowicz

Tomado del libro ¿Me quedo o me voy? Inteligencia Migratoria, Ediciones B



Si bien básicamente un puente permite cruzar de un lugar a otro, el concepto de puente puede adquirir distintos significados para las personas. Y es que los puentes se remontan a los inicios de la historia de la humanidad, de ahí su gran variedad tanto en tamaño, en estructura, en diseño, en belleza…

En este sentido, para el tema migratorio la palabra “puente” representa el conjunto de preguntas psicológicas, emocionales y duelos, así como aspectos prácticos relacionados con el hecho de mudarse a otro país, otra cultura, otras costumbres y otras realidades cotidianas. Así, el puente migratorio se podría definir como el instrumento para conocer, explorar y entender mejor los elementos a trabajar con la ayuda de la Inteligencia Migratoria.

Puentes estables Vs puentes colgantes

Existen puentes seguros o estables, como por ejemplo, para personas que ya cuentan con trabajos en el país de destino, o con recursos internos y externos, además del apoyo de sus familias. Pero para quienes tienen una situación llena de dudas y asuntos por resolver, existen los puentes colgantes y angostos que permiten el paso de emigrantes con incertidumbre. En estos puentes hay que aferrarse fuertemente de las cuerdas laterales, respirar profundo, armarse de valor y confiar que el pánico no le dificulte el cruzarlo. Y si bien quien lo cruza quisiera inspirar confianza a quienes lo siguen detrás, en realidad eso no es posible pues cada persona es dueña de sus miedos, dudas, ganas de regresar o de buscar un camino que, aunque quede bastante lejos, pueda ser propio porque es su derecho considerar esa alternativa.

Otros pueden resistirse a cruzar el puente y simplemente vuelven al lugar seguro que siempre les espera, aunque sepan que no volverán con el grupo completo, al menos por esa vez.

De un lado del puente no sólo están los afectos y la vida previa (trabajo, identidad, amigos, familia) sino también las amenazas, falta de oportunidades, temores, pobreza, caos y deterioro de su calidad de vida, así como el rechazo a aceptar el horror y la vulgaridad como parte obligada de la cotidianidad.

Y si por una parte ese conjunto de circunstancias negativas aparecen en diversas sociedades y con diferentes niveles, cuando tocan la realidad cercana, la persona comienza a buscar opciones que le brinden más seguridad, opciones que existen después de cruzar el puente colgante. Este puente se denomina el puente migratorio.

La principal diferencia entre este puente colgante y el puente seguro o estable no se mide en términos de longitud, sino en términos de tiempo, etapas y períodos de aprendizaje. Cada etapa o período conlleva una serie de interrogantes sin respuestas predeterminadas. Sin embargo, cada persona reconoce internamente cuándo obtuvo algunas respuestas que le permitirán seguir su proceso hasta la siguiente pregunta, pero siempre con mayor seguridad y confianza.

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