Asesoría Migratoria

La Asesoría, o Entrenamiento Migratorio, básicamente consiste en instruir, dirigir y entrenar a posibles emigrantes a establecer metas claras y desarrollar habilidades específicas para tal fin. Se puede impartir individual o grupalmente, en seminarios o talleres, dependiendo de los temas relacionados con la migración.
Por Harry Czechowicz

Tomado del libro "¿Me quedo o me voy? Inteligencia Migratoria" Ediciones B



Evaluar recursos
Existen dos tipos de recursos: externos e internos.
Los externos se refieren a lo material, lo económico, lo medible, por ejemplo: documentos que certifican profesiones y reconocimientos, curriculum vitae, homologaciones, cartas de referencia, entre otros. Es muy importante verificar con toda seriedad si serán aceptados o considerados en otro lugar y qué trámites deberá hacer para cumplir con los requisitos de esa aceptación. Si tiene amistades que hayan tenido dificultades en ese aspecto, llámelos y obtenga información que pueda corroborar, ya que este es un asunto delicado y central.

En cuanto a lo económico, desde luego estará en mejor posición quien disponga de ingresos provenientes de rentas, inversiones y ahorros que no lo obligan a trabajar para subsistir. En cambio, aquel que dependa de su trabajo cotidiano, de un sueldo, de un ingreso activo, tiene la presión agregada de tener que producir constantemente, lo que conlleva una especie de “secuestro psicológico” que lo obsesionará y desgastará rápidamente. Otro recurso material está representado por los bienes que el inmigrante trae consigo como muebles, joyas, obras de arte.

Los recursos internos incluyen los valores, cualidades, fortalezas y destrezas emocionales y psicológicas, toda una vida que, por todo lo que el significa, nunca cabrá en un contenedor.

Ejercicio: Tome una página en blanco y enumere los 50 valores y cualidades con los que usted siente que puede contar. Aunque no sean completos sino parciales, son parte de lo que usted es. Este ejercicio es útil para recordar que en, en efecto, usted posee una riqueza de recursos internos que, de alguna manera, combinados, son mucho más valiosos y le han ayudado siempre a tener control y fortaleza. Mencionaremos algunos para facilitar el inicio del ejercicio:

Yo soy:

Puntual, amable, amigable, honesto, saludable, creativo, ocurrente, inteligente, audaz, proactivo, luchador, soñador, dispuesto, colaborador, atractivo/a, pulcro, perseverante, buen padre/madre, buen hijo, buen cocinero, anfitrión, amoroso, claro, asertivo, flexible, negociador, paciente, firme, espiritual, sociable, interesante, conversador, profesional, sincero, generoso…

Continúe, sabiendo que cuenta mucho de todos estos recursos, pero que podría haber espacio para mejorar.
 
Yo tengo:
 Vida, juventud, experiencias, vivencias, historia propia, familia, amigos, país (aunque haya emigrado no lo perdió), cultura, tradiciones, religión, un Dios que me cuida y entiende, orgullo, dignidad, salud -completa o parcial-, movilidad, ideas y criterios, pasado y futuro, caídas y aprendizajes, educación formal e informal, recuerdos, afectos, ¿emigraciones previas?, esperanzas, luchas que gané y perdí pero sobreviví, sentido de propósito, significado en las cosas que hago, alegrías, tristezas necesarias que me enriquecieron…

¡Continúe! Luego enumere sus deseos relacionados con actividades.
 
Yo quiero:
Trabajar, estudiar de nuevo, hacer deportes, crear nuevas amistades, tener hobbies…

Al finalizar el ejercicio, caerá en cuenta de que lo que siempre anheló era tener salud, amar y ser amado, contar con tiempo libre para conocer y crear, para dedicarse a las actividades que más disfrutaba, para soñar despierto, tener capacidad para perdonar, recibir, olvidar, entender… De nuevo, complete su lista, y pregúntese sinceramente: ¿qué es lo que no puedo lograr si estoy convencido de tener todos esos recursos internos?

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