Celebrar lejos de casa

A mis amigos y familiares que me mandan mensajes de facebook con tanto afecto como si estuvieramos cerca.
Por Rosario Vásquez, psicóloga




Cada sábado desde hace un par de meses realizo actividades infantiles en un espacio al cual concurren niños extranjeros con sus familias. Se trata de un lugar abierto, con muy pocos servicios pero con el espíritu festivo de la gente latinoamericana que va a escuchar música, tomarse unas cervecitas y saborear un poco de comida típica. Desde una visión hiper-crítica, en cierto modo es un espacio cedido por el Ayuntamiento para que esta forma de ocio no invada a la ciudad de Palma, que es muy señorita. Desde una visión más nostálgica, es una forma en la que por unas horas olvidas que vives fuera de tu país y te dejas invadir por el olor a carbón, la música tropical y te sientas en unas sillas viejas a compartir con tu gente. Ambas visiones se complementan y generan un espacio de encuentro… y los niños corren de aquí para allá, pasando un sábado colombiano en Palma.

Nuestras actividades se centran en conectarlos con ambas vivencias: la de ser de un país con costumbres y tradiciones propias y aprender a vivir y querer este otro país en el que están creciendo.
Sábado a sábado vienen casi siempre los mismos niños, con su energía infantil arrolladora. En cuanto me ven llegar, se acerca a preguntarme qué haremos hoy. ¡Y ayer sábado tocaba fiesta!
Una de nuestras niñas había cumplido 6 años y su madre trajo una tarta para apagar las velitas y compartir con otros niños. Fue especial, pintamos caritas y cantamos cumpleaños. Repartimos una torta pequeña entre niños que se reproducían y repetían… y como pasa en nuestros países, ¡alcanzó para todos!

Fue también especial para mí, que justamente esta semana cumplí 34 primaveras. Cuando las primeras 30 se han celebrado rodeada de gente, de familia, de amigos, propios y ajenos, las primeras veces que  celebré mi cumpleaños lejos de casa, fueron para mí muy melancólicas. Sí, había amor, regalos, tarta y nuevos amigos…  ¡pero me faltaba mi gente!

Este cumpleaños me pilló preparada. Ya sé qué hacer y qué esperar. Ya sé que en España es el cumpleañero el que invita o propone una tarta a sus compañeros de trabajo. Ya sé que nadie vendrá a casa sin ser invitado expresamente a celebrar. Ya sé que para manejar mi melancolía debo preparar lo que deseo hacer ¡y hacerlo sin más! Ya sé se que facebook me ayuda mucho a recibir ciberabrazos y que los recibo con todo el afecto del mundo.

De esta manera empezó mi cumpleaños: ¡preparada! Pero pasó algo inesperado y feliz: al momento de apagar las velitas, estando en casa solamente nosotros cuatro, en esta pequeña familia que somos, empezamos a cantar “¡Ay! que noche tan preciosa”.  Como no podía ser de otra manera, me dio melancolía, nostalgia, se me arrugó el corazoncito, y entonces pasó: ¡Victoria empezó a aplaudir y a bailar! Y esa alegría metida en sus 11 kilitos me llenó por completo.

Celebrar lejos de casa se me hace más llevadero cuando me preparo, pero eso no es todo. Victoria me enseñó que celebrar lejos de casa es realmente feliz cuando nos dejamos tocar por la alegría de los que nos rodean aquí y ahora.

Esa niña que celebró su sexto cumpleaños con sus amigos de aquí, estaba contenta y permitió a sus amigos recordar cómo celebraban ellos en sus países y empezar a pensar cómo quieren celebrar aquí. ¿Será una mezcla de caritas pintadas con piñata y ensaimada? No lo sabemos. Pero será aquí, en el lugar en el cual sus padres trabajan para darles un futuro mejor, y haciendo una mezcla de tradiciones que les permitirán vivir la alegría sin sentir que “algo les falta”.

Si alguien quiere algunas recomendaciones sobre cómo hacer llevaderas las fiestas, celebraciones y momentos importantes, puede seguir leyendo…


Algunas  orientaciones que me han sido útiles, a mí o a personas migrantes con las cuales trabajo y comparto:

  • Ya sea un cumpleaños, un aniversario o la Navidad, cualquier día que consideremos especial, no lo dejemos pasar por debajo de la mesa. Evitarlo no hará que desaparezca. Esto es especalmente importante cuando implica a niños.
  • Encontremos una nueva forma para hacer presente ese día: esa forma dependerá de cada persona y la situación en la que viva. Lo importante es no forzar las cosas para tratar de hacer “lo mismo”. Es una nueva manera de celebrar: tarta, comida típica, un paseo, etc…
  • Preguntemos qué hace la gente del país de acogida para celebrar eventos similares. Nos sorprenderá descubrir las semejanzas y diferencias y nos permitirá saber qué espera la gente de nosotros ese día. Conocer las expectativas y expresar las nuestras ahorra muchos disgustos. En España, por ejemplo, es el cumpleañero el que invita a sus amigos cuando salen a celebrar. ¡Imagínese que no lo sabe y se encuentra con que todos esperan que Ud. pague una noche de fiesta!
  • ¡Comuníquese con sus seres queridos ese día! Teléfono, facebook, skype, cualquier medio es útil!
  • Propicie el encuentro con nuevos amigos, explique qué celebra y cómo lo celebra. Cree un buen ambiente para compartir ese momento especial con nuevas personas de manera auténtica.
  • Evite el aislamiento, la nostalgia se vive mejor en compañía…


Fuente: http://psicomigracion.wordpress.com/2010/09/12/celebrar-lejos-de-casa/

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