"¡Ojalá te mudéis!"

“Como el caracol, los seres humanos llevamos siempre nuestra casa a cuestas. No podemos evadirlo, es una condición de lo humano; la cuestión es, entonces, cuán pesada será nuestra casa, cuánto peso estamos dispuestos a cargar y cuánta distancia querramos caminar”  María Gnecco  
Por Sonia Peña-Czechowicz 
                 
                                                                                         
Leyendo los comentarios que dejaron los lectores a raíz del post de Eli Bravo Con el hogar por dentro, me encontré con alguien que mencionó esa suerte de “maldición” que reza: “Ojalá te mudéis”. Inmediatamente recordé que no finaliza allí sino que tiene un addendum: “Ojalá te mudéis… y bastante”.
Aunque generalmente escribo sobre el tema migratorio, lo que compartiré a continuación se trata sólo de una pequeña parte de dicho proceso ya que mudarse no es en lo absoluto emigrar. En países como Estados Unidos es casi una regla que la gente se mude constantemente. Una de las diferencias importantes entre ambos procesos es que, si uno se muda dentro de su mismo país, aunque igual toca conocer los vecinos y hacer nuevos amigos, ya se conocen las reglas del juego. Menudo detalle.
Empecemos con lo de las mudanzas. Confirmado. Mudarse está entre las cinco primeras causas de estrés severo. Lo puedo decir por experiencia propia. La primera vez que me mudé lo viví como todo un trauma. Clasificar, añorar,  conservar, luchar con los apegos, regalar, desechar, etc.
Continuemos ahora con lo de la maldición. Ya como se describe anteriormente, al mudarse, hay que acometer una serie de actividades que van de simples a complejas y de no hacerlas de manera efectiva nos limitan para avanzar como queremos. 
Yo pienso que la maldición, de existir, ya que hay quienes dicen que las maldiciones sólo funcionan cuando se cree en ellas, estriba en encontrarnos frente a un proyecto del que no sabemos ni por dónde empezar ni el esfuerzo que se requerirá. Ahora bien, si buscamos asesoría de quien conoce el tema y hacemos usos de nuestras capacidades organizativas nos va a ir mejor y podremos minimizar el estrés.
El hecho de saber por anticipado las fases o etapas que ocurrirán, nos ayudará a entender mejor el proceso en el que estamos metidos. Es similar a lo que sucede cuando se consulta al médico por alguna dolencia y, al momento de recetar un medicamento, el especialista advierte acerca de los posibles efectos secundarios. ¿Qué pasaría si el médico obvia este crucial paso? Al presentarse los efectos colaterales, la persona pensaría que está empeorando cuando en realidad no es así. Si por el contrario, está al tanto de las molestias que probablemente pueden ocurrir, sabrá que el medicamento está haciendo efecto y, por ende, está recuperando su salud.
No puedo dejar de mencionar también a la gente que le gusta mudarse. Yo no soy una pero existen. Tengo la impresión, puede ser equivocada, que el asunto va más por el género masculino. Parecieran tener una mejor disposición a mudarse. Aquí otra aclaratoria que no puede faltar: no por ello se les facilita más emigrar y agregaría que no es que les gusta mudarse sino que no les molesta mudarse. Hay una diferencia conceptual. Además puedo entenderlo como un deseo de, nuevamente, mudar la piel para dejar al descubierto una piel nueva, más fuerte y resplandeciente.
Y qué les parecería si nos ponemos en los zapatos de una persona así por un momento. Si en vez de enfocarnos en la cantidad de trabajos y tareas que lucen interminables, agobiantes y a la vez ineludibles, le ponemos el reflector a lo que viene después de que las cajas llegaron a su destino y están desempacadas; hacia lo nuevo por descubrir, las experiencias que nos esperan, los lugares por conocer, dándole la altura de una oportunidad para nuestro crecimiento personal. Porque después de una experiencia así, nunca volveremos a ser los mismos.
Eli gentilmente menciona el libro Inteligencia Migratoria, ya de venta en las librerías, donde nos enfocamos en acompañar al lector  a mudar con mucho cuidado su ser emocional y su equipaje psicológico. Espero que para quienes se encuentran en un tránsito migratorio, sea tan útil como la cinta de embalaje.
Dos cositas finales: complementando la información sobre las principales causas de estrés, según Univisión Salud ¿a qué no saben cuál es la primera? Los trámites migratorios. Y la última sobre los caracoles: el peso que llevan sobre sí mismos es exactamente el que pueden soportar y avanzan al ritmo necesario, dándose el tiempo necesario para llegar a su destino.

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