Cómo una joven indocumentada logró triunfar en Wall Street

Julissa Arce fue una vez una estrella en ascenso en Wall Street donde vendía sofisticados productos financieros a acaudalados inversionistas desde su escritorio en Goldman Sachs. Pero Arce tenía un secreto que no podía compartir con nadie y que era un barrera infranqueable para su carrera.
Por Alfonso Chardy  achardy@elnuevoherald.com

   
Julissa Arce: yo no soy la única

Era un inmigrante indocumentada, que no podía viajar a ver a clientes fuera de Estados Unidos porque sus documentos eran falsos. Era corredora de bolsa en Wall Street, con un futuro brillante en el sector financiero… pero no era feliz a pesar de las grandes cantidades de dinero que ganaba.

Arce vivía con el temor constante de ser descubierta, detenida y deportada a México, su país natal. En una entrevista con el Nuevo Herald, Arce, de 31 años, explicó cómo pudo trabajar en altas finanzas de Wall Street siendo indocumentada y cómo después pudo convertirse en residente con papeles.

El mes pasado dio un paso adelante y reveló su historia en un largo artículo publicado en el sitio web de BloombergBusiness. Actualmente, Arce viaja por todo el país hablando con periodistas, como parte de una campaña para cambiar la forma en que los estadounidenses perciben a los extranjeros que no tienen papeles.

Arce viajó a Miami esta semana para hablar con El Nuevo Herald y con la cadena de televisión en español Univisión. Fue entrevistada por el Nuevo Herald en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), antes de abordar un avión de regreso a Nueva York, donde vive.

“Queremos lograr que haya un cambio en la cultura americana en cómo hablamos y cómo tratamos a los inmigrantes, cómo hablamos de ellos y cómo los tratamos”, dijo Arce en la entrevista.

Arce ha unido fuerzas con José Antonio Vargas, periodista nacido en Filipinas que ganó junto con otros el premio Pulitzer del 2008 por su cobertura de una masacre en la universidad Virginia Tech el año anterior. Vargas causó una sensación nacional en el 2011 cuando reveló que era un inmigrante indocumentado en un largo artículo en la revista dominical del diario New York Times.

Arce es ahora directora de desarrollo de Define American [Defina qué es un americano], un grupo fundado por Vargas para proteger los derechos de los inmigrantes indocumentados y remodelar su imagen. Una de sus campañas clave es convencer a los medios de difusión a calificar a los extranjeros sin papeles como inmigrantes indocumentados en lugar de extranjeros ilegales.

“Si hay un cambio cultural, entonces va a haber una atmósfera en la cual pueda pasar una reforma migratoria”, explicó Arce. “Cuando hablamos de los inmigrantes, especialmente de los indocumentados, siempre hablamos de ellos en términos políticos y en términos estadísticos. Nunca hablamos de los inmigrantes como humanos, no les damos una cara humana, no hablamos de ellos que tienen sueños, que tienen aspiraciones, que tienen ambiciones y eso es lo que queremos”.

Arce también desea alentar a otros como ella para que den publicidad a sus historias y salgan de las sombras. “Yo no soy la única”, dijo. “José no es el único. Como él y como yo hay muchas personas que han llegado a triunfar en sus carreras respectivas, que han logrado aportar a este país, han creado trabajos. Pero mucha gente no cuenta sus historias por miedo y también porque les da pena y viven en las sombras”.

A diferencia de Vargas, quien sigue indocumentado, Arce ya tiene papeles. Cuando tenía 11 años, a mediados de la década de 1990, Arce viajó con sus padres a San Antonio, Texas, desde Taxco, una ciudad turística al norte del balneario de Acapulco, conocida por sus minas de plata y la elaboración de joyas.

Los padres de Arce vendían joyería de Taxco en sus viajes periódicos a Estados Unidos. En uno de esos viajes, la familia decidió quedarse aun después de que expiraran sus visas de turismo. Los expertos en inmigración dicen que alrededor del 40 por ciento de los inmigrantes se convierten en indocumentados cuando se quedan luego que expirar sus visas.

Así comenzó el periplo de Arce hacia las sombras del sistema de inmigración. Sus padres lograron sin problemas inscribirla en una escuela católica donde se destacó en las matemáticas. Luego, en el 2001, logró matricularse en la Universidad de Texas en Austin y se especializó en finanzas.

Sus padres regresaron a México ese mismo año, pero Arce decidió quedarse porque quería hacer su vida en Estados Unidos. Cuando comenzó a buscar empleo y a hacer planes para seguir con sus estudios universitarios, Arce cayó en la cuenta de que estaba atrapada en un limbo migratorio – a menos de que obtuviera papeles.

Fue entonces que tomó la decisión de comprar una tarjeta verde falsa. Eso le abrió las puertas a puestos de trabajo que no podía haber soñado tener, aún con sus talento por las matemáticas y las finanzas. Así es como consiguió una pasantía en Goldman Sachs que finalmente se transformó en trabajo de tiempo completo con promociones periódicas.

Hace cuatro años, en el 2011, ya estaba trabajando como vicepresidente –ganando entre $300,000 y $400,000 al año, de acuerdo con el artículo de BloombergBusiness. Pero a Arce le perseguía la ansiedad por ser, en realidad, indocumentada.

Luego de que los controles migratorios se endurecieran después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, se dio cuenta de que no podía seguir ocultando su secreto para siempre. Su novio, un estadounidense, tenía la solución. Le propuso matrimonio y ella aceptó. Después de la boda, Arce dijo que se convirtió en residente permanente y que durante las entrevistas con funcionarios de inmigración no ocultó su compra de la tarjeta verde.

No se tomaron medidas en su contra. Su solicitud de ciudadanía también se aprobó y juró lealtad a los Estados Unidos el año pasado. En cuanto al futuro, Arce duda que vuelva a Wall Street como  corredora de bolsa – pero no descarta la posibilidad de algún tipo de empresa.

“Yo siempre he sido una mujer de negocios y me imagino que algún día regresaré a hacer eso que me gusta y que soy buena para hacer”.


Fuente: http://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article16438889.html

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