Comenzando desde cero

El aeropuerto Internacional de Maiquetía se ha convertido en un punto de escape para cientos de venezolanos que buscan una oportunidad fuera del país. Dejan una vida en Venezuela y comienzan desde cero en otra nación. 
Por Ainara Fernández 


Por segunda vez José Pérez, sociólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCV) radicado en Ciudad Guayana, viaja a España a comenzar una nueva vida. Hace diez años lo intentó pero tuvo que devolverse al país para no perder su trabajo, y no haberse insertado laboralmente en la península ibérica.

“La emigración es un paso muy fuerte, porque significa dejar afectos, dejar amores y una forma de vida de muchos años. Es un choque terrible porque al emigrante donde llega le va a costar incorporarse en una nueva sociedad, que es desconocida para él”, dice José Pérez

Una década atrás Pérez estuvo fuera del país por un año. En ese momento, razones personales lo impulsaron a tomar las maletas, vender bienes en Venezuela y tomar un avión con destino Madrid.

“Regresé a mi país y he luchado por cambiar un sinnúmero de cosas que ha sido imposible porque estamos chocando con una sociedad que tiene un grave problema en la educación y en los valores. Eso no se cambia de la noche a la mañana. Las condiciones hoy en día son desfavorables y con mayor pertinencia para emigrar. En este último año hay una depauperización de la clase media”, explica. 

La emigración, por lo general, se plantea cuando las personas no ven una oportunidad o salida ante un hecho determinado, que en Venezuela es provocado por la crisis económica y social, por la inseguridad, la inflación, el factor político, entre otras causas.

Pérez piensa en el futuro de su hijo y su familia, esa es la razón por la que decide en este 2014 volver a tomar un avión que lo lleve nuevamente a Madrid y comenzar desde cero.  “No veo la emigración como un proceso que se quedará permanentemente” en Venezuela, y cree que deben haber cambios para que los nacionales que queden. Pese a esto, advierte que recuperar la sociedad venezolana tardará por lo menos una década.


Títulos sin valor


Como hijo de español recuerda que hace más de 40 años llegaron sus padres a Venezuela “no siendo nada, de esa misma manera llega uno a otro país”.

Cada vez más jóvenes profesionales dejan Venezuela, convirtiéndose en una de las emigraciones más atípicas, pues es talento humano formado.

“A mí me pasó la vez pasada en España. Uno llega a un sitio en el que tus títulos no valen nada. Me preguntaban si solo había estudiado, y me decían ‘reduce ese currículo’, tanto que casi era bachiller para ellos. Cuando uno hace eso tiene que ir insertándose con contactos”, menciona.

Ser inmigrante no es fácil, hay que tener paciencia y resistencia, pues para hacer piso en el exterior se necesita por lo menos dos años.

Pese a ser de Sudamérica, no se consiguió con el rechazo de la sociedad española por ser inmigrante. “Eso sí cuando ven que no eres autóctono, pero tienes una doble nacionalidad, respiran profundo y te aceptan. Hay un término que usan, pero que nunca lo llegue a escuchar, y es que eres sudaca”.

La estadística de personas que emigran de Venezuela va en ascenso. Estiman que 800 mil personas han dejado el país en busca de una mejor calidad de vida fuera de las fronteras. En Caracas, medios nacionales reportan  colas en los ministerios y embajadas para obtener información y legalizar documentos.

Cree, como sociólogo, que debe haber un cambio en la educación y recuperar los valores. “Leo que hay bachilleres graduándose sin cursar materias como química, física y matemáticas, que son importantes en la carga académica”.

Anitza Freitez, doctora en Demografía y escritor del texto La emigración en Venezuela durante la última década,  explica que “emigrar es algo más que la búsqueda de oportunidades económicas, de un trabajo, es también la búsqueda de un contexto seguro que permita el desarrollo de la simple vida cotidiana. La emigración de venezolanos ha venido creciendo particularmente en los estratos medios de la población y entre las razones más frecuentes para dejar el país se han identificado: el hecho de no visualizar oportunidades de desarrollo individual y la inseguridad personal”.

Desde el 2002, luego del paro petrolero, de la crisis económica y las condiciones de inseguridad, cada vez más personas emigran.

Freitez indica que: “Desde que se tienen indicios de la gestación de cierto flujo de venezolanos migrando al exterior se empiezan a reunir algunas evidencias que dan cuenta de una emigración calificada. Ésta no sólo se visualizaba ligada a la crisis económica que limitaba las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes formados, sino también como resultado de fallas en las políticas de formación de recursos humanos y en el ritmo al cual crecían y se modernizaban las organizaciones para absorber ese personal capacitado”.

Pese a los costos que implica legalizar los documentos para el exterior, miles de venezolanos tienen en mente salir del país y radicarse fuera. Hacen un esfuerzo económico para emprender una nueva vida.
“Emigrar se ha convertido en una salida a la crisis para los venezolanos que pueden. Porque es costoso. Hay que hacer una inversión fuerte, hay que conseguir la moneda fuerte, porque si uno va a Sicad II puede que te asignen las divisas y puede que no”, explica Pérez, quien ya adelantó el papeleo.

Fuga de talento

Expertos aseguran que una oleada de venezolanos está haciendo sus maletas y marchándose definitivamente a España, Estados Unidos o Colombia, escapando de la criminalidad, la inflación, la escasez y la incertidumbre luego del primer año de gobierno de Nicolás Maduro.

Cada venezolano que emigra tiene sus razones, pero todas coinciden en la crisis económica, social, y oportunidades en el futuro si se quedan en el país.

“La crisis económica, la convulsión social o el activador más importante, el número uno, la inseguridad, generan movimientos migratorios o estímulos para la búsqueda de la emigración”, dijo recientemente Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis a AFP.

Canadá, Australia, Chile, Brasil y Colombia son algunos de los destinos de los venezolanos; aunque el gran contingente está emigrando a Estados Unidos y España, cuyos países aunque dicen estar en crisis, prosperan.

Por su parte Freitez, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), consultó censos y estadísticas de organismos como Banco Mundial para su estudio “La emigración desde Venezuela durante la última década” y concluyó que entre 2000 y 2010 había emigrado cerca de medio millón de venezolanos. Sin embargo, calcula que para el 2014 la cifra podría estar acercándose a las 800 mil personas en medio de una tendencia “creciente”. “Este flujo no está deteniéndose”, reseña AFP.

Cada vez son más venezolanos los que tienen amigos y familiares viviendo en el extranjero, o los que conocen a alguien que tiene entre su plan próximo irse del país. 

Una encuesta realizada por Datanálisis reveló que 25 % de la población consultada (hasta finales de mayo) tiene al menos un familiar o amigo que ha emigrado del país, lo que ha cambiado las reuniones de domingo o las fiestas de cumpleaños por despedidas. Otro 9 % tiene pensado partir en un futuro cercano: “Es el nivel más alto registrado de emigración venezolana”, explicó León y reseña AFP.

Aunque en su mayoría son de clase media y alta, según la Encuesta Nacional de Juventud 2013 realizada por la Ucab, uno de cada seis pobres tiene expectativas de emigrar.

La semana pasada el presidente de la República,  Nicolás Maduro, se refirió por primera vez al problema, al reconocer que a muchos médicos venezolanos “nos los están sacando del país” a Europa. “Les pagan no sé cuánto (...) Es lo que llaman la fuga de cerebros, de personal especializado”, dijo el mandatario.

Esta no es una noticia nueva, pues desde hace varios años la Federación Médica Venezolana (FMV) ha denunciado la fuga de cerebros del país. Los galenos aprovechan oportunidades en el extranjero para estudiar y vivir.
En otros tiempos, no eran comunes las despedidas. Los venezolanos salían por motivos profesionales o con becas de estudio, pero siempre -o casi siempre- volvían.
Venezuela fue más bien receptor de europeos que huían de la segunda guerra mundial y de la posguerra y más tarde de comunidades latinoamericanas, como por ejemplo los colombianos, que encontraron un paraíso en este país petrolero.


¿Quiénes emigran?


La población venezolana que emigra tiene entre 25 y 40 años de edad y un alto nivel educativo, según Freitez.

“Uno de los rasgos que diferencia nuestra emigración de la de otros países es el perfil altamente calificado (...) tienen como mínimo la carrera universitaria, pero pueden tener adicionalmente doctorado y maestría”, explica y reseña AFP. Según León, los que van a Estados Unidos “son clases medias que conocen el lugar y han construido receptores que sirven como sostén inicial”, dijo León.

En Colombia y España se trata de un “regreso migratorio” de descendientes. Y luego está Panamá, “un receptorio de venezolanos que tienen empleo o desarrollan inversiones”, precisó. Freitez los halló también en destinos como Inglaterra, Italia, Francia, Portugal y Australia.

Como hijo de emigrante, Pérez, el sociólogo guayanés ve que la historia ha cambiado y ahora millones de personas salen por Maiquetía engrosando las estadísticas; sin contar con los que tienen otra nacionalidad y no entran en los registros de los países de destino.
Los extranjeros que recibió Venezuela hace décadas también emigran. El alto costo de la vida y la inseguridad los lleva a tomar sus maletas y salir de la tierra que los acogió. 
Elena Márquez, colombiana de 62 años vivió la mitad de su vida en Venezuela, pero hace unos días regresó a su país agobiada por la crisis económica y la inseguridad  en Venezuela. “Venimos a Venezuela porque era el paraíso de América Latina, había trabajo, muchos reales (dinero). Pero ya no se puede vivir aquí, todo está más caro y no se puede con la inseguridad”, comentó Márquez antes de volver a Colombia.

Márquez fue por años conserje de un edificio de un sector acomodado de Caracas, donde disponía de vivienda y un salario que le permitió darle educación a sus hijos, que emigrarán con ella. “Mis hijos también se van, no quieren tener familia con esta inseguridad. Antes uno se saludaba en la calle, todos nos conocíamos. Ahora se siente mucho miedo de que te roben o te maten”, dice Elena.

Como Elena y sus hijos hay miles de personas que dejan Venezuela en busca de nuevas oportunidades. Sin embargo la solidaridad cruza las fronteras, y los nacionales en el exterior buscan ayudar a los que siguen en el país; pero también mantener vivas las raíces pese a la distancia.

El sentimiento de muchos de los que emigran es similar. Quisieran quedarse en el país pero son mejores condiciones y más seguridad.

Para Pérez “Venezuela es todo y España es un sitio a donde ir. Me duele mucho dejar mi país y todos los afectos y personas. Ojalá haya un cambio rápido y no tengan que tomar esta decisión que yo ejecuto”, sentencia.

Fuente: http://www.primicia.com.ve/media/emigrantes-venezolanos-buscan-calidad-de-vida.html

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