Profesora Iria Puyosa: "La condición para volver a mi país es el control de la violencia"

Iria Puyosa: "Mi primera razón para emigrar es de naturaleza personal. En 2010, un grupo nos agredió a mi hijo y a mí. Un hombre de ese grupo amenazó con matar a mi hijo que entonces tenía 6 años. Dada la violencia generalizada en el país y la impunidad de este tipo de ataques decidí no correr riesgos y envié al niño a vivir fuera del país, junto con su padre".
Por Víctor La Cruz, El Universal
, 21 de julio de 2014

Tomado de: http://bit.ly/1yrj0py


Iria Puyosa: Los lazos familiares fuertes no se rompen por la emigración. 
Esta es la historia de Iria Puyosa, una venezolana que fue profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), con investigaciones publicadas en las áreas de formación de opinión pública, telepolítica y sociedad en red. En la actualidad, está dedicada al desarrollo de proyectos comunicacionales basados en la web, usando técnicas de data mining, modelos de redes sociales y dinamización de debates de info-activismo e inteligencia social, de acuerdo a como describe su trayectoria profesional y académica en su perfil de Linkedin.

En un país con tan alta impunidad, como lo refiere Puyosa, difícilmente se le puede criticar que haya tomado las medidas necesarias para proteger a su hijo. El Observatorio Venezolano de Violencia que dirige Roberto Briceño León estimó entre 91 y 92% de los homicidios en los que ni siquiera hay una persona detenida. Ese es la realidad del país de la cual la profesora decidió alejarse.

Contó que se esforzó lo más que pudo con la finalidad de crear condiciones para que el niño pudiera regresar a Venezuela, pero finalmente hasta ella salió del país por "la situación de violencia que estaba empeorando. Además del deterioro general de la calidad de vida por el déficit de energía eléctrica, las graves deficiencias en los procesos de potabilización de agua y el desabastecimiento de alimentos, entonces en sus primeras etapas".
Aunque sí piensa en regresar al país, explicó que para hacerlo deben existir garantías de que la vida de su hijo no esté amenazada. "Es decir, que la condición principal para volver es el control de la violencia criminal y la supresión de la violencia de origen político. Mi compromiso conmigo misma es no quedarme esperando a que eso suceda, sino contribuir activamente para que ocurra ese cambio, colaborando con organizaciones sociales y con las universidades venezolanas desde mi área de trabajo".
Confesó, sin embargo, que otra de las situaciones que tuvo influencia en su decisión de irse del país, fue cuando en noviembre 2013, "el Consejo de Facultad de Faces-UCV (Facultad de Ciencias Económicas y Sociales) me inhabilitó para evaluar a un grupo de estudiantes, alegando razones políticas que vulneraban la libertad académica y mi ejercicio de la libertad de expresión. Así que comencé a buscar opciones de trabajo en otros países: España, Estados Unidos y Colombia fueron el foco de mi búsqueda".

Lamentó haber tenido que emigrar, pero explicó que es el mismo destino por el que han pasado sus colegas de la Universidad Simón Bolívar, UCV, Universidad de los Andes y hasta de la Universidad Católica Andrés Bello, quienes han salido del país para ir a ocupar posiciones como profesores-investigadores en México, Colombia, Ecuador, Perú, España y Gran Bretaña. "En estos países nos ofrecen buenas condiciones para la investigación y una remuneración adecuada a nuestras credenciales académicas".



"En los últimos tres años, la emigración se ha convertido en la principal opción para los profesores universitarios venezolanos que desean realizar un trabajo de investigación con calidad académica e impacto internacional. En Venezuela, hay que superar muchos obstáculos para poder investigar. En mi caso, yo financiaba mi trabajo de investigación a través de recursos que obtenía en mi trabajo como consultora. No recibía estímulos para la investigación de mi universidad", recordó.
Aseguró que la familia y los lazos se resienten cuando ocurre la separación, cuando una parte o un miembro de la familia, abandona el país. "Los lazos familiares fuertes no se rompen por la emigración. Sólo se debilitan los lazos con la familia extendida".

Mantiene el contacto con su familia directa por medios electrónicos. "Hablo con mi mamá en Venezuela, una vez a la semana vía Skype. Y dos o tres veces a la semana con mi hijo, quien vendrá a vivir conmigo próximamente. Hablo con mi hermana y mi primo más cercano casi a diario vía WhatsApp. También con algunos amigos. Y estoy en contacto con todo mi mundo de relaciones afectivas vía Facebook, tanto con quienes aún viven en Venezuela como con familiares y amigos en España, Estados Unidos, Argentina, Colombia, México, Costa Rica, Francia".

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