¿Qué es la hispanidad?

Cuando hablamos de la hispanidad hoy en día coloquialmente, nos remite a todos nuestros pueblos hermanos con los que compartimos el idioma español. Habrá quien pase por alto la historia de nuestra lengua y habrá quienes aun no olvidan el yugo del pueblo español sobre nuestros países y casi el continente (en este caso americano) conquistado. 
por Sandra Najjar, agosto de 2013



Trataré de abordar de una manera congruente el concepto de la hispanidad de la época actual dando énfasis al fenómeno social desde la perspectiva del inmigrante. 
Compartimos los hispanos debido a la cristianización principios éticos y morales que unifican nuestra ideología desde muchos aspectos. En el siglo XXI vemos esta característica de una forma natural, la lengua española es parte de nosotros y de nuestra identidad igual que, nuestras creencias y el mestizaje, al cual llamaremos "magia cultural," ya que nos vuelve diferentes y representa la unión entre distintas culturas, el libre albedrio y la autonomía,  hoy vemos este fenómeno desde un enfoque fresco y renovado que nos hace sentir parte de un gran grupo social en el cual se interactúa todos los días. 

¿Por qué los hispanos salen de sus países de origen? 
La situación económica y la situación política son las dos causas más frecuentes. Los seres humanos siempre buscan la mejora para sí mismos, por lo tanto se mantienen en movimiento, salen de su tierra que los vio nacer, muchos con lo que traen puesto y unos cuantos billetes, arriesgándolo todo, en ocasiones hasta la propia vida, otros van  mejor preparados, legalmente, aunque ambos, con los bolsillos repletos de sueños y esperanza. Lo fácil es la idea, lo difícil el momento de partida y lo que ello conlleva; el sacrificio y la posible idea de no volver a ver a sus seres queridos nunca más. El drama parte desde este punto... y sigue, una vez que llegan al país de destino, el encuentro se torna brutal, con mayor razón si al lugar al que llegan es diverso y transcultural, ejemplo de esto es Estados Unidos (USA). 
Evocaremos un panorama hispano en el mundo, con la diversidad cultural de la que hablamos, justo aquí, es el  ejemplo absolutamente magistral.
En el país de ''la libertad'', inmigrantes de todo el mundo; asiáticos, mexicanos, sudamericanos, centroamericanos, europeos, etc., emprenden una búsqueda; la búsqueda de su libre expresión, su libertad económica, su libertad de culto, en donde el racismo no tiene cabida (supuestamente), en donde todos ''somos iguales'', en fin, un lugar donde conquistar (en este caso) el famoso y aclamado ''sueño americano'' es la meta. 
La vida se vuelve como  un filme lleno de emoción, lleno de espejos que  reflejan a todo aquél que se asome a ellos, es una síntesis de un encuentro de ideologías y códigos de conducta, aspectos que conforman la historia del ser humano y cómo se ha conducido a través de la historia, después viene el proceso de adaptación, en el que como sabemos, el más fuerte es el que sobrevive. Los ajustes que todo hispano debe hacer no son poca cosa, algunos van desde la barrera del idioma, hasta la pertenencia a un nuevo grupo social. 
En el transcurrir de este proceso la gente crece, comienza a valorar de una forma muy particular la vida. Madura a través del aprendizaje que la vida ofrece gracias a las experiencias que se van teniendo con el día a día. En el mejor de los casos, la persona aprende a hablar un idioma, a adaptarse mejor y a casi cualquier entorno, se ensalza la vida y se le da una valía como nunca antes. En este ejercicio transcultural, los pueblos hispanos adoptan nuevas reglas, nuevas conductas, y tratos sociales, pero lo maravilloso de todo, es que la franqueza persiste y los valores personales trascienden, jamás se pierden,  el sentido de identidad cultural permanece grabado en los huesos pues la gente se enorgullece de su tierra, de su lugar de origen, la engrandecen y es un rasgo que se exhibe constantemente, todo esto deriva en calidez y trato humano digno, en los latinos sobre todo, la calidad humana nos hermana y posibilita una mejor vida  lejos de nuestras raíces. Y cuando esta gente llena de grandeza, consciente del mundo, de sí mismos y sus  vivencias, se encuentra con un hermano que no lo reconoce como tal, ni se identifica ni con el idioma español (siendo hispano), que niega rotundamente sus raíces y su sangre, se le parte un pedazo del corazón, y no se explican como es que a pesar de haber transitado casi por el mismo camino y superar obstáculos similares, los hace voltear la cara a lo que fueron, casi hasta el racismo y de manera ridícula. 
Pero esto es solo un mecanismo de defensa, es no saber lidiar con el dolor de los caminos que emprendemos en la vida, no saber lidiar con el temor que ello produce y no querer mirar atrás a un pasado que ha sido enterrado para no encontrar restos de tristeza e inmundicia, a esta gente que resuelve así sus procesos y se adapta de esta manera, no hay que juzgarla, hay que comprender que ello no es sino  ignorancia emocional y si, también cultural.  
Si toqué este punto dentro del tema de la hispanidad y sus emigrantes es porque no todo es color de rosa, me gusta hablar de lo maravilloso que el ser humano es, de lo hospitalarios, compasivos, amables, entregados que somos los latinos, hablar de la valentía y grandeza de nuestros hermanos hispanos que emigran es un honor, aunque es mi deber hablar de su lado obscuro también y como dije, muchas veces ni siquiera este comportamiento es consciente. 
Simplemente para recordar que en todo extremo existe un punto intermedio, lleno de matices, en donde encontramos las sabrosuras y riquezas de la vida, el amor, el valor, la audacia, la cooperación, la convivencia, la libertad y todo lo bello que existe, que como hermanos, consanguíneos, paisanos, etc.,  comprendemos muy bien. Que las cualidades las  hallamos en el centro  de la balanza y las adquirimos,  entre un extremo y el otro, entre el "Ser" o no "Ser" como diría Shakespeare, allí mismo es donde se encuentran los momentos más felices de la vida y la lucidez para reconocerlos, la sal y pimienta de la existencia. Yo  deseo que los valores universales permanezcan siempre, pero que nuestra mente se expanda, sin prejuicios y con mayor disposición, empatía y comprensión  hacia una evolución mental más interesante.  El "deber" es grande, tanto como lo que se persigue con fuerza y una buena actitud.

Fuente: http://www.miamidiario.com/opinion/estados-unidos/hispanos/hispanidad/dia-de-la-raza/sandra-najjar/hablando-con-sandra/313291

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