Shock cultural para todos por igual

En nuestro libro sobre Inteligencia Migratoria, ya en imprenta, clasificamos las etapas antes, durante y después de un tránsito migratorio, dentro de la figura de un puente a ser cruzado. En relación al tema migratorio, la palabra “puente” representa no sólo el conjunto de preguntas psicológicas, emocionales y los duelos asociados, sino también aspectos prácticos relacionados con el hecho de mudarse a otro país, otra cultura, otras costumbres y otras realidades cotidianas.
Por: Sonia Peña-Czechowicz 



En la tercera etapa de este esquema se describe el período después de emigrar al país de destino, fase que se denomina “Shock cultural”. En su estado preliminar se puede experimentar una sensación de fascinación inmensa e imponente. Nos sentimos cautivados de emoción y tendemos a idealizar y pensar con euforia que allí TODO funciona. Hay orden, respeto, organización, limpieza, la gente es más amable, el sol es más brillante, el café más caliente, etc. Por algo  se le llama” luna de miel”.

Ahora bien, siguiendo con lo de shock cultural pero explorando otras acepciones más sencillas, quería compartir otra aproximación al término con la que me topé. Existe una colección de libros en inglés muy curiosa. Se titulaba igual: Culture Shock (¡Shock cultural!) y venía clasificada por países: Culture Shock! Canada, Culture Shock! Japan, Culture Shock! USA. Y de repente allí estaba, como esperándome … Culture Shock! Venezuela. No salía de mi asombro. Lo compré de inmediato por cuatro razones: la primera porque no lo podía creer. La segunda, reconociendo el esfuerzo de hacer un libro que trata de la cultura informal del país donde nací. La tercera, para entender cuál es la óptica con la que ve el país alguien que lo tiene en sus planes futuros por la razón que sea. Y la cuarta razón, una más privada: quería saber si lo que decían se ajustaba a la realidad.

Por lo general pensamos que el shock cultural tiene más que ver con nuestras experiencias en países más desarrollados. Sin embargo, quien viene a nuestros países también tendrá una buena dosis de lo mismo pues cada destino tiene sus características únicas que los propios consideran lo más normal del mundo pero pueden dejar "en shock" al que no esté preparado. En Venezuela como en India o Rusia. No es cuestión de discriminación, como muchas veces pensamos, sino de maneras de ser, hacer y comportarse que, en principio, no entendemos pero a las que nos acostumbraremos a medida que pase el tiempo.

La premisa de estos libros es que deben ser escritos por alguien que haya vivido, trabajado y hable el idioma del país en cuestión. Describe cosas como la cultura informal, lenguaje corporal y estilo de conversación de forma directa y con mucho sentido común. Debo decir que la primera sensación al empezar a leerlo fue una mezcla de curiosidad con escepticismo. Se siente realmente extraño leer sobre la propia cultura porque hay tantas particularidades que tenemos, que damos por sentado y que nunca notamos. Me descubrí sonriendo por reconocer algunas de las situaciones, algo bizarras, que allí se relatan y que suceden en la vida real. Resultó muy refrescante la visión de un extranjero sobre lo que no sabemos que sabemos y su interpretación, bastante acertada, de por qué hacemos lo que hacemos. En la misma medida, cuando fui conociendo mi país de acogida, fui reconociendo lo que, hacía un tiempo, había leído en el libro de la colección dedicado a ese país.

Este libro es una simplificación honesta, de narración divertida de las situaciones con las que se enfrentará un foráneo, dándole algunos valiosos consejos y ciertos arreglos rápidos para sortear circunstancias inusuales para él. 
Pero si volvemos al símil del puente migratorio, vemos que apenas abarca una fase de las muchas comprendidas en sus tres etapas. Por esto, nunca me cansaré de insistir en la importancia de contar con herramientas e instrumentos desarrollados por la inteligencia migratoria para conocer, explorar y entender mejor con qué contamos y en qué debemos enfocarnos para manejar efectivamente las complejidades de un proyecto migratorio.

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