Home-Sick y Self-Sick

Dentro del proceso migratorio, la etapa de sentir nostalgia por el país, el hogar y los diferentes entornos que nos rodeaban es importante. Es parte de una memoria que nos recuerda todos los sitios, sabores, olores de nuestras vivencias. (Homesick: melancolía por estar lejos de casa)
                                                        Por Harry Czechowicz


Y a veces pensamos que, si no las recordamos con dolor, se desvanecerán. Por eso, el dolor le da un "valor agregado", de propiedad, sobre los recuerdos.

Esa combinación nostalgia-dolor también se hace presente al recordar amigos, conocidos y familiares que han enfermado o fallecido sin haberlos podido acompañar. Incluso sucede con quienes, al pasar el tiempo, perdimos el vínculo, no nos des pedimos ni cerramos el círculo comunicándonos con sus allegados. Así sucede con muchas situaciones que van formando una larga lista, a veces demasiado larga como para pretender tener la capacidad de que nada se nos escape.

Pero el tiempo es nuestro aliado, y paulatinamente vamos recordando las cosas con menos dolor y mas aprendizaje, más gratitud y, sobre todo, con más sabiduría. Llegamos a celebrar los recuerdos, reírnos de algunos y guardar en algún lugar especial los recuerdos más privados. De esos se encargará el tiempo, con nobleza. Los transformará en parte de nuestra personalidad al igual que lo hace con casi todo.  La palabra "casi" significa que algo no fue llevado suficientemente a feliz término.

Self-Sick

En cuanto a la expresión Self-Sick surgió en una entrevista que me hizo una colega psicóloga, Geraldine Morillo, y que inicialmente trataba sobre duelos migratorios. Ella me preguntaba si la añoranza por el hogar afectaba tanto como la añoranza de lo que cada uno fue.

La pregunta de Geraldine me puso en contacto con el dolor del segundo duelo. Lo que Yo o Tú fuimos para nosotros mismos, internamente, psicológica, emocional y espiritualmente.

Siempre existe un binomio Yo-Tú o Yo-Otros, dependiendo del papel que cada quien juega en esa relación. Así, no hay un Yo si no existe un Tú /Otros que le den sentido de valor específico para que esa  relación tenga significado.

Al migrar,  tu Yo queda huérfano de los Tú /Otros que le daban identidad. Lo que queda es una suerte de caparazón con los datos de identidad. El “relleno” permanece en el recuerdo de la persona hasta que pueda encontrar cómo armar el nuevo rompecabezas de lo que será.

Comparamos sin convencernos las ventajas del nuevo hogar. Pensamos en las ventajas de nuestro hogar original, nuestro hogar antes de emigrar; un hogar a veces amenazado por la situación del país, con peligros para nuestra seguridad e integridad personal, familiar, grupal, étnico, político… pero, al fin y al cabo, un hogar instalado en nuestra zona de comodidad  por muchos años, incluso más años de lo debido, tal como sucede con algunas relaciones tóxicas que nos brindan la oportunidad de ser protagonistas de paso.

Así, en este proceso de reconstrucción,  no nos termina de satisfacer la nueva identidad, que resulta invisible para todos menos para nuestra identidad propia, profundamente arraigada, relacionada con nuestras actividades profesionales, de voluntariado; relacionada con el sentirnos útiles más allá del reconocimiento porque se trataba de formar parte y colaborar con de una amplia comunidad de individuos: clientes, colegas, amigos, parientes, vecinos, compañeros...

Esa nostalgia de uno mismo y sus circunstancias, incluidas las buenas y las difíciles, esa suma de eventos donde había cabida para la definición de sí mismo, era el YO que habíamos construido sin darnos cuenta de su importancia hasta que emigramos y dejamos atrás una identidad que pensábamos iba a ser eterna.

Emigramos y nos llevamos el recuerdo de lo que no volvería a ser, aunque lucháramos por reinventar otro YO, con la ayuda de las fortalezas acumuladas del antiguo YO, ahora dolorosamente anónimo, rodeado de personas que entienden en buena parte pero "casi" como que no como quisiéramos, al igual que nos pasa con ellos, donde 'casi' no logramos entender su dolor ni sus tristezas. Eso es Self-Sick. La añoranza y el duelo no resuelto por lo que fue y no será, ya en el nuevo destino a salvo de las amenazas externas pero constantemente expuestos al dolor de lo amputado.

Este fenómeno no  es único. Es colectivo. Muchas migraciones de retorno no ocurren a los lugares de origen sino a las identidades donde uno se encontraba en lugar de perderse.

El dilema existencial del ser o no ser está implícito en la Inteligencia Migratoria.

Es necesario re-encontrarse y tratar las partes heridas con amor y delicadeza, respetando la vulnerabilidad como fortaleza imprescindible y  con la fe de que será posible, en el tiempo, volver a ser. Así, con esperanza , se rellenará el caparazón y surgirán otras oportunidades internas que resultan centrales para VIVIR, no simplemente sobrevivir.

El apoyo de la gente que nos rodea es imprescindible, es fundamental. Surge de su amor, nunca de su comodidad. Darse esa oportunidad es la esencia del Amor Propio.

Si otras personas tienen opiniones fáciles o críticas cínicas, apártalas con consideración. Quizás esas personas se sientan amenazadas por dilemas que no les pertenecen. En ese caso, te toca viajar a solas, como has hecho tantas veces sin saberlo, porque tenías la ilusión de que aquel YO te protegía y orientaba. Resulta sorprendente descubrir que el vacío y la oscuridad son una antesala necesaria para fortalecerte. Ocurre con las crisálidas antes de transformarse en mariposas. Y ocurre al nacer, porque si no te arriesgas a hacerlo, morirás.

Entiende esta fase de dolor como un preámbulo a algo desconocido y quizás interesante si le das cierta oportunidad. Nunca vas a perder tu YO. Lo vas a transferir con consideración a otras situaciones. Dependiendo de la edad en la que emigras, crecerás con madurez o envejecerás con sabiduría.

Mientras YO escribo esta nota, sé que habrá un que lo leerá y le dará sentido a este diálogo escrito.



Comentarios

  1. excelente articulo... Entiende esta fase de dolor como un preámbulo a algo desconocido y quizás interesante si le das cierta oportunidad. Nunca vas a perder tu YO... Me llena de esperanza.. Un venezolano aplicando inteligencia migratoria en panama

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