Una historia de superación

Con apenas veinte años, Paula ha pasado ya más de la mitad de la vida fuera de Perú, su país natal. La suya es una historia de superación que deja ver cómo algunas mujeres son capaces de transformar las sogas que pretenden ahogarles en lianas para saltar hacia el futuro.
Por Margarita Saldaña, noviembre 2013


 Antes de llegar a España, Paula migró con su madre y sus hermanas a Rusia, donde aprendió el idioma por su cuenta, estudió secundaria y trabajó dando clases de español. Vino a España para estudiar el bachillerato, hizo selectividad y actualmente cursa el último año de carrera.
Para ayudar a la economía familiar, Paula lleva varios años trabajando en empleo doméstico, igual que su madre. Reconoce que al principio sentía vergüenza: «yo no decía en qué trabajaba mi madre, decía que era ama de casa, porque en Perú teníamos otro estilo de vida, teníamos empleada que nos ayudaba. Luego vi que eso no era malo. Yo valoro mucho a mi madre, veo que nos ha sacado adelante con mucho esfuerzo y para mí es un ejemplo de superación a pulso».
Hizo la prueba de colocarse como interna. La señora le daba permiso para ir a clase a cambio de no descansar el fin de semana, pero enseguida tuvo que dejar el trabajo porque el tiempo de estudio no era suficiente.
En estos momentos, Paula trabaja como externa seis horas diarias: «limpio, cocino, plancho y cuido de una niña de año y medio. Como son pocas horas, tengo que tener todo muy esquemático para que me rinda el tiempo. Con la familia me llevo muy bien, me dan buen trato, son flexibles. A veces ellos me piden un viernes en la noche que me quede con la niña y yo se lo hago, y me pagan. Otras veces yo les pido un permiso para un examen o para el médico y me lo dan, y luego recupero las horas». Piensa que el hecho de estar estudiando influye para que sus jefes la valoren: «saben que no me voy a dejar avasallar».
Con el paso del tiempo, Paula ha descubierto que este tipo de trabajo le está permitiendo alcanzar sus objetivos, y confía en poder dedicarse a su profesión cuando termine la carrera: «la verdad es que no quisiera seguir trabajando en empleo doméstico. Para mí es temporal, quisiera poder conseguir una beca en una empresa y empezar a trabajar de lo mío. Trabajar y estudiar me tiene sobresaturada, aunque es verdad que lo valoro más porque veo que he podido, y encima saco buenas notas; para mí, el intentar compaginarlo todo es un incentivo».

Fuente: http://blogs.20minutos.es/mas-de-la-mitad/2013/11/

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