Diego Carmona: su experiencia como refugiado en Canadá

Apenas está saliendo de la adolescencia y ya es solicitado por los medios canadienses que se interesan en su opinión. Tiene las ideas muy claras sobre la problemática que rodea a los jóvenes inmigrantes y refugiados. Entiende cómo resolver el problema central que los aflige  y quiere ser parte de la solución, por ahora, en Columbia Británica. Se llama Diego Cardona.
Por Leonora Chapman 

Diego Carmona. Foto: CBC

Todas las consultas, las interacciones con los jóvenes de Columbia Británica me han dejado en claro una cosa: lo que define nuestro éxito o nuestra incapacidad de ser exitosos, es el sistema educativo.
Tenía una vida privilegiada en Colombia, era de clase media alta. Un niño feliz. La tragedia lo golpeó muy fuerte, cobrándose la vida de su padre, secuestrado y posteriormente asesinado por el Frente 47 de las FARC. Él, su madre y su hermana pasaron a engrosar las filas de los miles de desplazados. Hasta que Canadá los acogió.

Aquí empezó otra batalla, la de la adaptación a un nuevo país, y en este caso, a la de una nueva lengua. Lo que le significó, a los 11-12 años,  asumir roles normalmente jugados por adultos.

Todos los jóvenes, inmigrantes y refugiados, vivimos la experiencia de que cuando llegamos aprendemos el lenguaje, ya sea el francés o el inglés,  mucho más rápido que nuestros padres. Entonces estamos tratando con el banco, con las instituciones gubernamentales, con las compañías de luz, de gas, con los dueños del apartamento por nuestros padres. Y adquirimos esta nueva responsabilidad que verdaderamente nos transforma en representantes de nuestras familias ante la sociedad canadiense, ante sus instituciones, y ante todos los procesos que tenemos que conllevar como familia. Para mí, que tenía 10, 11 años,  fue un shock muy grande, creo que lo hace a uno madurar mucho más rápido.

¿Cómo lidiar con el trauma con el que llegan los refugiados? Se pregunta Diego. Porque ser refugiado implica que detrás de esa figura jurídica, se esconden generalmente traumas, historias de persecución, de guerra en muchos casos. Y todo eso, señala,  tiene un gran impacto en la vida que tienen como refugiados de navegar el sistema y de poder avanzar rápidamente hacia una integración “normal” .

Diego se integró al organismo con sede en Vancouver a los 15 años, recalcando que es único en el país, en el que trata de colocar en la agenda  pública  la discusión de cómo ser una sociedad más aceptante, más incluyente y que apoye el éxito de esos jóvenes.

Fresh Voices es una iniciativa que reúne las voces de jóvenes inmigrantes y refugiados para abogar por cambios de política pública a nivel provincial. Hablamos con todos los niveles de gobierno, municipal, provincia y federal. Y es único porque es la sola iniciativa en el país que es liderada por jóvenes inmigrantes y refugiados para jóvenes  inmigrantes y refugiados.

Cuando abordamos en la entrevista las cuestiones que afectan especialmente a los jóvenes, Diego señala que su experiencia con ellos le ha llevado a  identificar como fundamental el tema de la educación.

“En Columbia Británica, específicamente, hay muchas barreras dentro del sistema educativo. Sea una falta de sensibilidad y a veces prácticas discriminatorias según los jóvenes. Yo también puedo ser un testigo de esto por parte de los profesores, de los estudiantes, en las generalizaciones que se hacen por el solo hecho de saber de dónde somos.  Los estereotipos que se están promoviendo en las escuelas tienen un gran impacto en nuestra habilidad de poder ser y expresarnos al cien por ciento”.

El abandono escolar

Las estadísticas que menciona Diego no sorprenden, tal vez porque si nos remitimos a otras ciudades canadienses, como Toronto, ellas son parecidas.

“Los latinos inmigrantes y refugiados tenemos una tasa de discontinuidad del secundario del 60, 70%. Hay una realidad y unas brechas en el sistema que son sistémicas, y tienen que ver con una falta de valorar lo que aportamos a la sociedad canadiense…  tenemos que organizarnos para tratar de hacer un cambio positivo que aporte a la conversación y que mejore las circunstancias de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes y refugiados que aspiran a tener una vida exitosa en este país”.

Imaginando el futuro

Diego quiere realmente cambiar las cosas para que mejoren las posibilidades de los jóvenes en insertarse en la sociedad. Y para ello no duda en tomar el camino que cree, le permitirá lograr esos cambios: la política. Ya tomó la decisión y va a participar en las próximas elecciones provinciales de Columbia Británica en el 2017.

“Si esa aventura es exitosa en la política provincial estaré representando las voces de gente que lo necesita y si esa aventura no es exitosa continuaré con mis estudios y tratando de entender siempre las realidades de las personas marginalizadas en la provincia”.

En la entrevista, Diego cuenta un poco sobre su vida en Pensilvania, departamento de Caldas, junto a sus padres y su hermana. El cambio que trajo la muerte de su padre. Las dificultades de su madre, una mujer de acción en su Colombia natal, en adaptarse a un nuevo país. Se extiende sobre Fresh Voices, que cuenta con un equipo de cerca de 25 jóvenes que realizan diversas tareas como foros de discusión, diálogos regionales entre otros. Y nos habla de sus aspiraciones en los próximos 5 años.

http://www.rcinet.ca/es/2016/03/15/un-nombre-para-recordar/

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