Optimismo: hacer del náufrago un navegante. Parte 2

A medida que se prolonga la duración de la vida y que la tecnología permite reducir el número de horas laborables, la calidad del tiempo libre se revaloriza y su influencia sobre el estado de ánimo se hace más significativa. Hoy existe un abanico interminable de ofertas para avivar las emociones positivas durante el tiempo de ocio. 
Por Luis Rojas Marcos 



Una buena fórmula es adoptar una dieta regular de pequeñas actividades refrescantes, reunirnos con amigos, disfrutar de una comida sabrosa o una música grata, pasear por el parque , hacer deporte o salir de excursión. Y no olvidemos el poder explosivo del humor. Su función primordial es actuar de purgante y liberarnos de sentimientos negativos.

Un estudio reciente sobre actividades diarias placenteras, llevado a cabo por el psicólogo y economista Daniel Kahneman, y una provocativa encuesta de la revista Time coinciden en que, al menos en Estados Unidos, las actividades más populares para mejorar el estado de ánimo son las siguiente:

• Hablar con amigos o familiares
• Escuchar música, rezar o meditar
• Darse un baño o una ducha
• Jugar con un animal doméstico
• Hacer ejercicio
• Comer
• Dar una vuelta en carro
• Tener relaciones sexuales


Entre las madres que trabajan fuera de casa, algo tan sencillo como ver a solas un programa de televisión entretenido es una manera más agradable de pasar el tiempo que salir de compras, cocinar o cuidar de los hijos.

Las pequeñas cosas agradables que nos ocurren en la vida cotidiana tienen una marcada influencia sobre nuestras emociones, actitudes y conductas. Por ejemplo, hechos sencillos como encontarnos inesperadamente una moneda en el depósito del cambio de un teléfono público, ver unos minutos una película de risa, recibir un ramo de flores y otro pequeño regalo, o enterarnos de que hemos ejecutado bien una tarea, son suficientes para aumentar nuestro nivel de optimismo. Esos momentos de alegría moderada tienen además un impacto importante en las decisiones que tomamos, en la creatividad que empleamos para resolver problemas, en la memoria, en la capacidad para aprender, en la motivación para embarcarnos en un nuevo proyecto y en la forma de relacionarnos con los demás.

Como contraste, lo que nos puede dar una felicidad intensa y repentina no mejora necesariamente nuestra disposición a ver las cosas de forma positiva. Por ejemplo, estados emocionales de gran euforia o júbilo producidos por sustancias estimulantes o por acontecimientos extraordinarios interrumpen el ritmo del funcionamiento cerebral y requieren ajustes mentales importantes en la persona. Por ello, desde el punto de vista de estimular la disposición optimista que promueva la sociabilidad, facilite la toma de decisiones y la solución creativa de problemas en el día a día, quizá sea más beneficioso encontrarse cinco euros en la calle que ganar cinco millones en la lotería.

Para mantener un espíritu vital es importante vivir inmersos en la laboriosidad. En los últimos 25 años se ha confirmado repetidamente que los hombres y las mujeres que ejercitan con regularidad las funciones del cuerpo y las facultades del alma –la memoria, el entendimiento y la voluntad- tienden a disfrutar de un estado de ánimo más positivo que quienes no practican estas capacidades. La evidencia científica de los efectos positivos y placenteros de la actividad física y mental en nuestro estado de ánimo es sin duda convincente. El ejercicio físico regular no sólo nos permite resistir mejor las contrariedades que pueden minar nuestro entusiasmo, sino que aumenta la producción de endorfinas, las hormonas que ejercen efectos agradables, y además favorece la calidad de nuestro reposo.

Las personas que se prestan desinteresadamente a ayudar a los demás, aunque no sea más de una hora a la semana, comparadas con quienes no ofrecen ningún tipo de ayuda desinteresada, sufren menos de ansiedad, duermen mejor y son más proclives a mantener una perspectiva más favorable de la vida. Voluntariar –un verbo que no existe todavía en las lenguas románicas pero sí en las germánicas, como el inglés- es bueno para el estado de ánimo. Siempre me gusta recordar la receta de la escritora francesa Simone de Beauvoir para nutrir nuestro entusiasmo: “Dedicarnos a otras personas, a grupos o a causas, y vivir una vida de entrega y de proyectos”. Ayudar a los demás también es ayudarse a sí mismo. El bien común nos favorece a todos.


En la actualidad, las actividades espirituales, incluyendo la meditación, los rezos, los cánticos religiosos y los ritos místicos en grupo, gozan de gran popularidad como fuente de emociones positivas. De hecho, en los últimos cinco años, con la clara y curiosa excepción de los países de Europa Occidental, las religiones de muy diversa denominación están en ascenso en el mundo.

Como apunta la escritora inglesa Karen Armstrong en “Una historia de Dios” (1993), a pesar de la esencia fundamentalmente imaginaria y abstracta de las religiones, lo que de verdad importa es que sean prácticas. Según ella, es mucho más importante que una idea particular sobre Dios funcione y cumpla su objetivo a que sea lógica o racional. También es cierto que mucha gente disfruta construyendo su propia espiritualidad sin dioses ni anhelos de eternidad. Sus voces internas de esperanza se alimenta de ideales positivos como el amor, la justicia, la libertad o la creatividad. Tampoco faltan quienes se regocijan conectándose con algún aspecto del universo, como la salida o puesta de sol, o la brisa del mar.

Finamente, para fomentar nuestro optimismo o, por lo menos , para proteger el que ya tenemos, resulta muy eficaz diversificar nuestras fuentes de satisfacción y compartimentarlas. Las personas que desempeñan a gusto varias actividades diferentes e independientes disfrutan más de la vida en general y soportan mejor los contratiempos. Esto es, una ocupación estimulante puede amortiguar el golpe de un fracaso familiar. Lo mismo que los inversores reparten su capital en diversos negocios, es bueno diversificar las parcelas de satisfacción en nuestra vida.


Fuente: http://www.sabervivir.es/actitud-positiva-autoayuda/cultivar-estados-de-animo-positivos

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