Cómo superar el choque cultural de volver al país

Sentir que no encajamos es algo que suele pasar después de pasar años por fuera y regresar. La primera etapa del regreso a casa es planear la vuelta y decir adiós.
Por:  Catalina Gallo, El Tiempo 



María Isabel recuerda su regreso a Colombia con horror. Acababa de volver a su país después de estudiar Ingeniería Civil en Illinois (EE. UU.), becada a cambio de jugar tenis para el equipo de su universidad.

El primer tropiezo que encontró al llegar fue que su título no le servía para obtener su matrícula como ingeniera, entonces a los cuatro meses aceptó un trabajo como actuaria.

No se sentía del todo cómoda en Colombia y esa sensación se incrementó con todo lo que veía en Bogotá y que le parecía desastroso: la inseguridad del sector del centro donde quedaba su oficina, la deshonestidad de algunas personas en el trabajo, el transporte público caótico, la ciudad sucia, el irrespeto permanente por el otro, los atracos, el bus que, con frecuencia, no respetaba al peatón, la falta de transparencia en las relaciones, la desigualdad entre hombres y mujeres, la agresividad, los miembros del Ejército con fusil en las calles, todo opuesto a la vida que había quedado atrás y en la cual andaba en bicicleta, tomaba el tren a cualquier hora tranquila, confiaba en la palabra de los demás...

Comenzó a sentir mucha ansiedad, angustia y a pensar todo el tiempo en que había tomado la decisión equivocada. Y se quejaba por todo. Definitivamente, Colombia, su Colombia, ya no le gustaba como antes.

María Isabel no es lo que algunos etiquetarían como ‘una colombiana que no quiere a su país’, simplemente estaba experimentado varios de los síntomas de lo que se conoce como ‘choque cultural inverso’.

Según Marcela Valle Cuéllar, psicóloga logoterapeuta y directora del Centro de Atención Familiar, Sanar Psicoterapia, “se refiere al choque emocional que experimenta una persona cuando regresa a su país de origen y se expone otra vez a sus costumbres y cultura, después de haber vivido un tiempo largo fuera”.

Unos de los sentimientos de este choque cultural inverso se presentan a nivel cognitivo, como los pensamientos negativos y catastróficos, donde la persona se dice: acá todo es feo, malo, peligroso, desordenado, no encajo, no voy a estar bien, tal como le sucedió a María Isabel.

Otros síntomas que se presentan, de acuerdo con la psicóloga Marcela Valle, son los propios del proceso de ansiedad patológico, en donde la persona experimenta que está perdiendo o evitando algo, lo cual origina síntomas a nivel fisiológico como son sudoración, taquicardia, molestias gastrointestinales, desorden del sueño y a nivel conductual. Conductas compulsivas o repetitivas como fumar o comer.

Para superar el choque, la psicóloga Valle recomienda practicar técnicas de relajación, alimentarse sanamente, realizar ejercicio físico, dormir bien, compartir tiempo en actividades sociales y proponerse pensar positivamente.

María Isabel, por ejemplo, tuvo a su favor que por ser deportista dedicó mucho más tiempo a jugar tenis y siempre tuvo una alimentación sana, hechos que la ayudaron a adaptarse.
También se propuso aceptar mentalmente que estaba de regreso.

Cuando la ansiedad que se origina del choque cultural inverso se mantiene en el tiempo y la persona se da cuenta que solo no le encuentra una solución positiva, es necesario pedir apoyo psicológico inmediato para evitar caer en una posible y futura depresión.

Los más frecuentes

Marcela Valle explica que las personas más propensas a sufrir el síndrome de choque cultural inverso, “son a las que se les dificulta experimentar y aceptar los cambios en su vida, debido a su estructura de personalidad o forma de relacionarse con los demás, siendo más propensos a sufrir de trastornos de ansiedad”, y los casos más frecuentes de choque cultural inverso se relacionan con quienes por situaciones académicas, laborales o de fuerza mayor viven por un tiempo prolongado no menor a un año fuera de su país de origen.

Ruth de la Rosa García, psicóloga experta en el impacto del choque cultural en expatriados, escribe en su blog en España que cuando las personas regresan a su país de origen pueden sentir un choque en el que “la identidad se divide, no hay sentimientos claros de pertenencia hacia ningún lugar. Se echa de menos la vida anterior y se percibe con extrañeza la vida en el país de origen. Se crean sentimientos de tristeza, nerviosismo, ansiedad, que pueden llevar a otros síntomas como la limpieza y orden excesivo, ataques de rabia y lloro injustificados, fragilidad emocional, apatía, aburrimiento, insomnio y otra sintomatología física”.

Nicolás Estrada Arango, por ejemplo, paisa de nacimiento y quién vivió en Holanda por 14 años y regresó al país hace tres, recuerda que recién llegó todo le pareció maravilloso, el reencuentro, la familia, los afectos, pero al momento de reorganizar su vida, comenzó a “sentir mucha zozobra, insomnio, noches tenaces”, según sus propias palabras, durante las cuales pensaba si había tomado la decisión acertada.

Logró adaptarse al asumir retomar el trabajo de la familia, de relacionarse con sus amigos, con sus familiares y hoy en día valora mucho su experiencia y mantiene los nexos con Holanda, porque allá viven su exesposa y sus hijos.

Lo que vivió Nicolás es un buen ejemplo de las etapas que atraviesa una persona en el proceso de adaptación. Para ayudar a los suyos en estos cambios, organizaciones no gubernamentales o de voluntariados crean grupos entre ellos para acompañarse, para compartir su experiencia y para adaptarse juntos.

Muchos, también, incorporan a su nueva vida hábitos culturales del país donde han vivido e incluso amistades de esos países residentes en Colombia, lo cual les permite no romper lazos con su pasado inmediato tan abruptamente.

El proceso

La primera etapa del regreso a casa es planear la vuelta y decir adiós. La segunda es la luna de miel cuando ya se está en su país y todo parece maravilloso, los amigos y la familia, el encuentro es cálido. Esto suele durar unas semanas o un mes.

El choque cultural inverso comienza cuando la persona debe adaptarse a la vida diaria y descubre que tal vez ella no es la misma, que posiblemente tiene otra visión de la vida. Debe buscar cómo organizarse y puede sentir ansiedad, insomnio, miedos, fobias, arrepentimientos por haber regresado, ganas de irse otra vez y angustia por iniciar una nueva vida. Esto puede durar unos tres o cuatro meses.

Finalmente llega el momento del ajuste y puede tardar entre seis meses y un año que el recién llegado se reincorpore totalmente a su cultura. Muchas personas aprovechan la experiencia para tener un crecimiento y terminan creando una nueva identidad, producto de la mezcla de ambas culturas y sacándole provecho a su experiencia de vida.

Fuente: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/choque-cultural-de-colombianos-que-retornan-al-pais/16605994

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