Enfrentamos un proceso migratorio nunca antes visto en la historia de Venezuela

Desde la distancia quise compartir historias que, si bien pueden causar tristeza, mi intención  fue referirlas con admiración. Nada fácil es emprender rumbos desconocidos y más aún, cuando nuestra historia nunca ha sido alejarnos de dónde venimos.
Por: Luis Olavarrieta, tomado de Caraota Digital




La obra que decora el pasillo central del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, realizada por el artista cinético Carlos Cruz Diez, jamás había sido tan significativa. El mosaico se ha convertido en un símbolo de nostalgia. A pesar de su abundante colorido. Una parada que nos obliga a dar los abrazos más sentidos. Es justo allí, donde la familia comienza a desarticularse. Solo se está a un paso de la separación.

Fotografiar las pisadas hacia emigración se hizo una moda triste, una constancia de ese hasta pronto. En ellas se exteriorizan las emociones caracterizadas por la partida y la incertidumbre que se dan al no saber cuándo se volverá.

En los últimos 15 años, más de 1.600.000 compatriotas decidieron encaminar sus vidas hacia otras geografías. Ya no se trata de un caso puntual o de un tema extraño. A todos nos ha tocado despedir o ser despedido. Lo más doloroso es irse no queriendo. Las circunstancias presionan a hacerlo.

Hoy en día enfrentamos un proceso migratorio nunca antes visto en nuestra historia. La Venezuela que recibió, en la década de los sesenta, a inmigrantes provenientes de Europa, debido a las penurias provocadas por la guerra, hoy ve partir a sus descendientes.

Aquellos exiliados provenientes de Cuba, Colombia, Chile y Argentina que se instalaron en nuestra tierra debido a la violencia que se desataba por aquellos años a consecuencia de las dictaduras, hoy tienen como hogar otros senderos alejados del país que les dio una segunda oportunidad. Desde el extranjero te encuentras con vivencias que te conmueven. Frases cargadas de añoranzas como: “Yo viví en Venezuela varios años, que gran país”, “Le debo tanto a Venezuela, tiempos de felicidad viví por allá”, “Me crié en Venezuela, cuanto la extraño”.

Mientras que otras situaciones ocasionadas por la situación actual vienen cargadas de aflicción: “Tuve que renunciar a mi nacionalidad venezolana, preferí obtener la ciudadanía que se me daba por ser hija de españoles y ahora tengo la americana por mi esposo”. “Pedí asilo político hace 8 años, mi padre murió y no pude ir a despedirlo, solo espero que lleguen mis papeles para poder darle mi último adiós”. “Las circunstancias me obligaron a casarme para obtener la residencia, es un proceso caro y difícil”.

Otro rostro del exilio te la dan quienes cambiaron no solo de país sino también de profesión. Como por ejemplo María Alejandra, abogada. Ella trabaja en una peluquería haciendo manicure en las mañanas, en las tardes es mesera en un afamado café en Boston. Más de 12 horas de trabajo continuo. Gran parte de sus ingresos van para subsidiar a su familia en Guárico.

A Juan Manuel, de profesión administrador, lo conocí caminando por las calles de Manhattan. Su labor comienza a las 12 de la medianoche en horario corrido hasta las 9 de la mañana. Es asistente en un camión de distribución de comida.“Vale la pena saber que desde aquí puedo ayudar a mi esposa e hija, aunque no te voy a negar que vivo en incertidumbre, ellas allá con la situación del país y yo por acá ilegal”.

Francisco es valet parking en la ciudad de Miami, graduado hace más de un año de ingeniero en Caracas. Dejó el país hace 8 meses. Valiente, confiesa que en un principio durmió sobre cajas de cartón. “Gracias a Dios ahora tengo un cuarto, pronto aspiro a alquilar, entre mi hermano y yo un apartamento, después quiero sacar a mi mamá de Catia y que se venga a vivir con nosotros acá”.

Para el sociólogo Iván de la Vega, quien se ha especializado en estudios sobre tendencias migratorias, lo más preocupante de la fuga de talento es la pérdida del recurso humano altamente capacitado.“Más del 51% del total son profesionales con especializaciones, maestrías o doctorados. Esto representa una pérdida importante del capital intelectual”.

El éxodo venezolano competente ha ayudado al desarrollo en diversas áreas en distintos países. Un ejemplo de ello es Evelyn Millares, venezolana, hasta ahora la única mujer hispana que trabaja para la NASA. Considerada además como una las personalidades más influyentes en el ámbito tecnológico en EEUU.

La reconocida agencia de publicidad Saatchi & Saatchi fue la responsable de catapultar la imagen de Margaret Thatcher en Reino Unido. Esta exitosa compañía, con más de 70 oficinas en el mundo, está presidida por otra criolla Andrea Disquez. El joven venezolano Luis Pages se ha hecho un nombre en la industria del cine. Hollywood le dio un espacio, creando parte de los efectos especiales para películas como Avatar, Harry Potter y Las Crónicas de Narnia.

Mientras que David Foote es otro compatriota que ha revolucionado con su talento las marcas de Armani Casa y Bo-Concept con sus ilustraciones y diseños. Su talento ha sido reconocido ubicándolo entre los 50  artistas con más estilo. Por su parte, Karina González, nativa de Petare, es hasta ahora la única latina que integra la compañía nacional de Ballet en Houston.

Con el cierre de RCTV docenas de productores encontraron una nueva oportunidad en las televisoras más importantes de América. Uno de los cargos más distinguidos lo posee la actual vicepresidenta de producción de Telemundo, Carmen Cecilia Urbaneja, elogiada por su desempeño en la segunda cadena de televisión más importante de habla hispana.

Después de la huelga petrolera en 2002 y el despido de 23.000 empleados por parte del ex presidente Hugo Chávez, muchos venezolanos lograron reubicarse en el extranjero, ocupando cargos estratégicos y de importancia en las industrias de Canadá, EEUU, Colombia, México y Brasil. Una gran referencia es lo que ocurre en Texas, el campo petrolero más grande del país yankee, donde más de 350 profesionales venezolanos están vinculados.

Desde la distancia quise compartir historias que, si bien pueden causar tristeza, mi intención  fue referirlas con admiración. Nada fácil es emprender rumbos desconocidos y más aún, cuando nuestra historia nunca ha sido alejarnos de dónde venimos.

En múltiples ciudades del mundo paisanos buscan posibilidades de progreso. Los rostros de nostalgia son usuales, pero las ganas de salir adelante por los suyos superan la desdicha. Ese es el espíritu del venezolano, el que vence día a día las sombras que lo atormentan.

El deseo que une a miles de compatriotas en el exilio es reconstruir algún día el país que los vio nacer. Un anhelo que se suma con las inmensas ganas de volver. Fuerza y Fe.

Fuente: http://caraotadigital.net/historias-del-escenario-18/

Comentarios

  1. Que orgullo, quizás para estas personas y un millón más no es fácil el medio, pero es satisfactorio ver ahora el fin, sólo me queda dejar una sola palabra para reflexionar, Humildad. que no se les olvide nunca de donde salieron, y siempre ver en otro ser humano su vivencia. Bendiciones

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