El otro país

Si uno hurga con atención, si afina la mirada, si va un poco más a fondo, como quien se adentra en la selva y va abriendo una trocha de acceso, conseguirá unos cuantos tesoros. Gente que no se ha detenido ni un segundo para evitar la caída total.
Por Leonardo Padrón. Caraota digital.

Leonardo Padrón: A pesar de tanto, allí está el país de los pequeños héroes


Sí, somos un país difícil, un país extremo, un país depresivo, una fábrica de malas noticias. Somos todo eso y más. Un país sin democracia, de gobernantes autoritarios, políticos corruptos y megabandas delictivas (perdonen la redundancia), policías que secuestran, magistrados que se venden, bachaqueros, estafadores y empresarios que se alían con la zona más turbia del poder. Pero también hay otro país. También hay un a pesar de tanto. También hay miles y miles de ciudadanos en un afán de ribetes heroicos construyendo noticias de las otras, las que insisten en que no todo está perdido. Esas noticias casi nunca son titulares de prensa, no nos quitan el sueño, no nos dan de comer. Pero salvan. Son la resistencia. La trinchera ciudadana. La respuesta al infierno.

Si uno hurga con atención, si afina la mirada, si va un poco más a fondo, como quien se adentra en la selva y va abriendo una trocha de acceso, conseguirá unos cuantos tesoros. Gente que no se ha detenido ni un segundo para evitar la caída total. Servidores públicos, gestores de ciudadanía, testarudos creadores de la otra versión de país. Desde alcaldes hasta presidentes de juntas vecinales. Desde promotores culturales hasta grupos universitarios. Desde poetas solitarios hasta líderes de una orquesta. Hay otro país en permanente cocción de luz. Generando antídotos contra la pandemia de la tristeza nacional.

Y entonces uno descubre gente que se agrupa para donar medicinas, para recolectar alimentos y pañales, para visitar niños en los hospitales. Uno descubre que hay gente que se organiza en su comunidad para limpiar la maleza, destapar alcantarillas y reparar luces. Gente que propicia charlas de prevención y seguridad. Gente que concibe un maratón para más de 10 mil corredores en la capital. Gente que insiste en un gran festival de lectura en una plaza, un festival gastronómico en otra plaza, un festival de comida vietnamita en un hotel, un festival de cine francés en un centro cultural. Gente que lleva una orquesta infantil a una cancha deportiva, otra que diseña jornadas de reciclaje y conciencia ecológica, estudiantes que sensibilizan sobre niños con discapacidad. Artistas que estrenan obras de teatro, que lanzan nuevos discos, que emprenden musicales de alto vuelo. Uno ve a maestros de la pintura como Cruz Diez y Jacobo Borges inaugurando exposiciones. Uno ve a poetas como Rafael Cadenas y narradoras como Elisa Lerner saliendo de sus casas para compartir con sus lectores. Uno ve a músicos como Cheo Hurtado mostrándonos la soberbia siembra del cuatro. Uno ve a Valentina Quintero replicando tercamente la belleza de esta geografía. Uno ve a los humoristas, los escritores, los periodistas, recalcando la luz donde hay luz, la verdad donde es urgente. Uno descubre al profesor que no se rinde, al médico que busca insumos, al policía que se arriesga, al campesino que insiste en la semilla, al pescador que no deja de lanzar la red. A pesar de la violencia, de la crisis eléctrica, de la sequía de justicia, de la escasez alimenticia y la dictadura política.

A pesar de tanto. Allí está el otro país. El que nos va a redimir. El que tiene una devoción inacabable por la civilidad. El que no se va a silenciar. El que diseña anticuerpos contra la desesperanza. El país de los pequeños héroes.

Fuente: http://leonardopadron.com/el-otro-pais/

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