Celebrar en la distancia

La distancia durante tiempos de celebración, como sucede en Navidad y año nuevo, producen una serie de reacciones diversas que van desde la nostalgia hasta un acercamiento diferente, nuevo en su naturaleza, tanto en forma como en fondo.
Dr.  Harry Czechowicz



La nostalgia está más relacionada con el impedimento real de abrazar, besar, dar o recibir regalos, saludar a los amigos del trabajo y a todas esas personas que conformaban tu vida cotidiana, desde el conserje y el vecino hasta el médico o el barbero, todos aquellos que con desearte una feliz navidad y año nuevo reafirmaban tu identidad y pertenencia a esa sociedad que es parte de tu historia y cumple otro año junto a ti a pesar de lo ocurrido, para bien o para mal.

Una situación puede ser dolorosa especialmente si existen familiares con salud frágil que quedaron atrás y tienes el temor de que en el futuro no sea posible encontrarlos como los recuerdas.

Los que quedan y apoyaron tu decisión migratoria por las razones  de cada quien, te extrañan con locura pero con el alivio de que tu búsqueda de otras realidades y opciones valieron la pena y el esfuerzo. Tu seguridad y un futuro distinto ya son un regalo para aquellos que te quieren bien, de corazón.

Probaron que también se saben cuidar solos y cuentan con una red de apoyo que los asiste y fortalece. Probaron que sigues siendo increíblemente importante pero no tan indispensable y que en ambos lados, aquí o allá, se respira, se celebra, se sueña, se añora, se ama con honestidad y se olvidan las pequeñas diferencias que antes fueron discusiones.

La nueva percepción que produce la distancia ayuda a revisar las conductas que cada quien tuvo para enriquecer y, por qué no, también para empobrecer las distancias internas que ahora son incluso geográficas.

Probablemente puedan recortar mucha distancia si se acostumbran a comunicarse con regularidad, ajustarse a diferencias horarias, informarse acerca de lo que hacen en ambos lados sin tratar de criticar, sino de entender.

Básicamente, tanto en las celebraciones como en la cotidianidad, sería una excelente idea cantar un estribillo juntos. Algo así como la famosa canción de Violeta Parra: "Gracias a la vida, que me ha dado tanto...."

Feliz Navidad y Año Nuevo a nuestros seguidores, en los diferentes lugares desde donde lean este saludo. Los queremos el triple de las distancias que nos separan por fuera, porque siempre los llevamos dentro, agradecidos por su tiempo y colaboración.


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