La convivencia de parejas binacionales

Si bien este artículo se ocupa del caso particular de Suiza, los asuntos que plantean son de utilidad para las personas en general. ¿Qué es lo que diferencia a las parejas binacionales? Para la convivencia, una pareja binacional a menudo debe superar obstáculos jurídicos, sociales, culturales y financieros. 
Por Centro de Asesoramiento para Mujeres y Parejas Binacionales, Berna


Las parejas binacionales se ven con frecuencia confrontadas con reservas y prejuicios del entorno, que son una carga para el desarrollo de la relación

Una relación binacional -que existe más allá de los límites de un país o incluso entre continentes diferentes- no puede seguir su curso "natural" y desarrollarse progresivamente de acuerdo con las necesidades de cada uno de sus miembros. Estos, por ejemplo, no pueden disfrutar sin problemas de la primera fase de enamoramiento. Por razones que tienen que ver con las leyes de residencia, una pareja binacional se ve obligada a pensar en la posibilidad de un casamiento al poco tiempo de haberse conocido, porque a menudo la convivencia no es posible en Suiza sin estar casados, excepto cuando se trata de ciudadanos de Estados de la UE. A todo esto se suma el inconveniente de los prejuicios que suelen imperar en el entorno social. 


En otras palabras: con frecuencia falta de tiempo para conocerse, para ahondar en el trasfondo cultural y social del compañero, de la compañera, o falta el tiempo para adaptarse a la vida en en el país. Es decir que la pareja tiene que hacer un gran esfuerzo de integración paralelo al desarrollo de la relación. Además las parejas binacionales se ven con frecuencia confrontadas con reservas y prejuicios del entorno, que son una carga para el desarrollo de la relación.

La búsqueda de un nuevo hogar y de una nueva patria


En las parejas binacionales, la convivencia suele implicar para la mujer o el hombre el abandono de su país, de su familia y de su entorno social y cultural. Él o ella deben adaptarse a la vida en un país extraño, en el que deben crearse un nuevo entorno social. 
La integración en el nuevo país de residencia depende de muchos factores. Muchos de ellos escapan a la influencia de la pareja. 

Al extranjero o a la extranjera puede resultarle difícil, por ejemplo, conseguir un trabajo acorde con su capacitación profesional. Esto suele ser un serio inconveniente, no sólo por las cargas psico-lógicas sino también financieras que conlleva una situación de este tipo. Valores culturales, diferentes formas de ver la vida o ciertos aspectos religiosos influyen en la integración en el nuevo país tanto como el desconocimiento del idioma. 
Incluso en los casos en los que la relación de pareja y el proceso de integración evolucionan favorablemente, la añoranza de su tierra puede ser un tema de peso para el extranjero o la extranjera. 

A veces, el vínculo y el mantenimiento de contactos sociales con su familia en su país de origen pueden ayudarle a aliviar el mal de ausencia. Pero también hay casos en los que la añoranza pasa a ocupar un importante lugar en la pareja y la acompaña durante todo el tiempo que dura la relación.

El papel de la familia


También en el caso de una relación binacional es conveniente conocer a los familiares del/de la futuro/a esposo/a antes del casamiento y discutir con su pareja la importancia que las respectivas familias habrán de tener en la relación. El papel de la familia y las obligaciones que se tienen con ella pueden ser muy diferentes según el país y dependen también de otros factores tales como la posición y el medio social o el sexo. Además, no todas las personas les conceden la misma importancia. 

Finalmente, cada familia tiene sus proprias "reglas culturales", independientemente de que sea suiza o extranjera.

Ventajas e inconvenientes del plurilingüismo


Las parejas binacionales suelen comunicarse en un idioma que, al menos una de las partes, no domina a la perfección y del que no conoce todos sus matices. Esto hace que les resulte difícil entenderse y comprenderse precisamente en el terreno emocional. Si la pareja habla un idioma extranjero para ambos, las condiciones son similares para sus dos integrantes. Pero si uno de ellos habla su lengua materna, surge un desequilibrio que puede perjudicar la comunicación. Los malentendidos debidos a los problemas idiomáticos a menudo no son reconocidos como tales. 


En contrapartida, el plurilingüismo ofrece también a la pareja la posibilidad de aprender otro idioma en un contexto cotidiano y de que sus hijos se críen hablando desde pequeños varios idiomas - una ventaja de inapreciable valor para las generaciones futuras desde el punto de vista de la creciente globalización.

Idioma y cultura


Pero el idioma es sólo uno de los factores que influye en la comunicación entre las personas. Para comprender verdaderamente a su pareja no basta simplemente con hablar su mismo idioma. Para poder evaluar correctamente un mensaje, también es importante saber en qué contexto social o cultural se lo expresa. Este conocimiento puede ayudar a evitar malentendidos y hacer que resulte más fácil pedir una aclaración en caso de dudas.

Ser concientes de las diferencias culturales


Cada sociedad, cada nación, cada comunidad, cada familia, cada pareja y cada individuo tienen sus propias normas y valores culturales. Incluso en Suiza, un país muy pequeño, estas normas y valores culturales difieren ligeramente. A pesar de ello, las parejas binacionales, más que las otras, deben superar el problema de las diferencias culturales en una relación. Estas diferencias pueden ser más o menos importantes según los países de origen. 

Cuanto mejor conoce cada uno el entorno cultural de su pareja, más claramente notarán ambos las diferencias existentes y más fácil les resultará buscar la forma de manejarse en la vida cotidiana con esos valores y normas diferentes.
Para la convivencia son necesarios el deseo de conocerse mutuamente, la curiosidad y la tolerancia recíproca.

El papel de la religión


La religión influye en una sociedad y en el sistema jurídico de un país. La religión es la que, en parte, determina los valores y las normas que se aplican a la convivencia. Y esto es así incluso para las personas que no se consideran a sí mismas como religiosas. Una pareja y una familia pueden vivir con diferentes religiones si imperan en ellas la tolerancia y un espíritu abierto. 

Es importante tratar de conocer la religión de su pareja y abordarla con interés y sin prejuicios. Así se podrá descubrir en qué medida la religión influirá en la convivencia cotidiana y en la relación. Cuando una pareja binacional estudia la posibilidad de tener hijos, es fundamental que considere también el tema de la religión. Esto implica reflexionar acerca de la religión que profesarán los niños o de las tradiciones o ritos religiosos que se practicarán o festejarán en la familia.

El intercambio como experiencia enriquecedora


Todas las parejas binacionales deben hallar soluciones individuales específicas para su caso especial, en relación con muchos aspectos de la vida. A veces, el hecho de buscar el contacto e intercambiar experiencias con otras parejas binacionales puede ser una ayuda. Al tomar conciencia de que no está sola en situaciones difíciles y de que existen soluciones para sus problemas, una pareja suele sentirse aliviada. Lo más importante para la estabilidad y la duración de la pareja es la calidad de la relación personal. Esto implica la capacidad de cooperar, de cultivar intereses comunes, de superar diferencias y de desarrollar una forma de vida propia respetando también la del otro miembro de la pareja. 


Las parejas binacionales a menudo deben hacer frente a prejuicios de la sociedad. 
Pero en un entorno social caracterizado por el respeto y la tolerancia frente a nuevos proyectos de vida, una pareja binacional también tiene una posibilidad excepcional de demostrar que existen distintas formas de llevar adelante una relación de pareja.

Fuente:http://www.binational.ch/es/?Nota_preliminar___Qu%C3%A9_es_lo_que_diferencia_a_las_parejas_binacionales%3F

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