El dolor del extranjero

Problemas de adaptación. El "síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple" o síndrome de Ulises puede llegar a niveles de estrés extremos. Cómo se manifiesta y se trata
Por Carla Lioi / Para Clarín Buena Vida

Ulises, se vio impedido de volver a su tierra, Itaca, durante 20 años


Su nombre proviene del héroe mitológico Ulises, quien se vio impedido de volver a su tierra, Itaca, durante 20 años. El síndrome de Ulises, también llamado síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple, "se suele presentar al afincarse en un nuevo país, ante la dificultad para adaptarse a un nuevo ambiente social, conseguir un trabajo y la añoranza por la tierra natal", define Claudia Egle Fortich, psiquiatra del Poder Judicial de La Nación.

"Hoy emigrar se ha convertido en algo cotidiano, y en muchos casos es un proceso con niveles de estrés tan intensos que llegan a superar la capacidad de adaptación. El paciente experimenta sensaciones de soledad en un lugar nuevo y desconocido", agrega.

Y cuando hablamos de emigrar, no sólo nos referimos a irnos a otro país: también puede tratarse de una mudanza, o de la soledad que deja “el nido vacío” cuando los hijos crecen y se van de casa, y hasta de la culpa que sentimos cuando dejamos por algunas horas a nuestros hijos, o cuando delegamos el cuidado de seres queridos, como los ancianos, a otras personas.



Características



La soledad: la separación forzada de la familia y los seres queridos, especialmente cuando se dejan atrás hijos pequeños, o padres (ancianos o enfermos), o una pareja. Se siente un gran sufrimiento, afloran los recuerdos, las necesidades afectivas y los miedos. Este duelo tiene que ver con los vínculos y el apego, con el dolor que producen las separaciones.



Sentimiento de desesperanza y fracaso: Surge cuando la persona no logra concretar las mínimas expectativas o alcanzar las oportunidades para salir adelante. Se trata de un duelo por el fracaso del proyecto o el logro de los objetivos.
 


La culpa: temor de no estar haciendo las cosas de forma correcta. Miedo de cometer errores, de lastimar al otro que con el tiempo se termina transformando en un otro imaginario. 


El paciente también puede sufrir períodos de tensión, insomnio, irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza, molestia digestiva y preocupación excesiva, aseguran los especialistas.

“Esta problemática comienza por el temor que genera el concepto de soledad. Hay un gran cúmulo de supuestos e ideas erróneas, altamente distorsionadas sobre ella y son estas ideas desacertadas las que generan y mantienen pensamientos negativos, inundados de sensaciones de angustia profunda y temor”, indica la psicóloga Fabiana Porracín.


Y agrega: en muchos casos, la soledad aporta otra mirada, una perspectiva, un punto de vista diferente para aprender a sentirse bien estando solo, y acompañado gratamente por uno mismo. Ese es el único paso posible para poder estar bien con otros seres humanos”.



Tratamiento


1. En principio, se aconseja consultar a un médico para descartar cualquier otro tipo de enfermedad y detectar si realmente se trata de este síndrome.

2. Consulta psicológica.

3. Apostar a las charlas con los seres queridos, si bien no garantiza la cura, es el comienzo de un proceso para combatir ese sentimiento de soledad.

4. Realizar ejercicios de relajación y respiración para disminuir el estrés crónico, factor principal del síndrome.



Alerta


De no ser tratado, a medida que pasa el tiempo, el cuadro puede derivar en:


Fallas en la memoria.

Hallarse desorientados a nivel temporal. 

Fabulación.

Confusión y desconfianza hacia los seres queridos.

La negación como mecanismo de defensa.

Fuente: http://www.clarin.com/buena-vida/salud/dolor-extranjero_0_869913196.html

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