Hermanas Dominicas le apuestan a la enseñanza de inglés para inmigrantes

Los maestros, todos voluntarios, dedican su tiempo y esfuerzo para que los estudiantes aprendan el idioma y puedan lograr sus metas educativas, vocacionales y personales.
Por José Luis Aguirre. El Heraldo Católico

El programa fue fundado en 2002 por la hermana Ann Ronin. Foto: J.L. Aguirre
 

Aprender inglés es imperativo para Raúl Arriaza. “Mi esposa está embarazada y la ida al hospital me frustra porque no entiendo”, dice este guatemalteco, quien llegó a Estados Unidos hace 13 años.

Arriaza es una de 170 personas registradas en Las Casas, un programa de inglés como segundo idioma (ESL), ofrecido por las Hermanas Dominicas de la Misión San José, en la preparatoria Santa Isabel en Oakland. Las filas son tan largas, que en una ocasión un transeúnte le preguntó a la hermana Barbara Larner, OP, co-directora de Las Casas, si estaban vendiendo boletos para un juego de los Raiders.

“Desafortunadamente cada noche tenemos que regresar a muchas personas porque no tenemos la capacidad para recibirlas”, afirma la religiosa , quien enseña la clase intermedia/alta y una vez a la semana le da la bienvenida a los alumnos en la entrada.

Misión del programa

El programa fue fundado en 2002 por la hermana Ann Ronin, OP, con la misión de ofrecer clases de ESL que brinden habilidades de lenguaje para que los inmigrantes logren sus metas educativas, vocacionales o personales.

Las Casas inició con tres alumnos y en la actualidad llegan un promedio de 130 personas que reciben clases lunes, martes y jueves de 7:00 a 8:30 p.m. Más de 20 voluntarios enseñan en siete salones desde septiembre hasta mayo, aunque en realidad hay cinco niveles, desde principiante básico hasta intermedio alto.

Phyllis Martínez, co-directora, comenzó como voluntaria gracias a un aviso en el periódico. “No hablaba español, no tenía experiencia enseñando inglés y la hermana Ann me dijo que nada de eso era necesario, así que inicié como asistente de maestro”. Tras el fallecimiento de la hermana Ann, en noviembre de 2011, Martínez y la hermana Larner tomaron el mando y decidieron seguir adelante con el programa.

“Las Hermanas Dominicas decidieron que este era un gran recurso y que era una buena forma de invertir en la comunidad”, recuerda Martínez.

Recurso necesario

Más aún, teniendo en cuenta que los programas de ESL han decrecido. Desde junio de 2010, el Distrito Escolar Unificado de Oakland no ofrece estas clases debido a los recortes presupuestarios, que afectaron en un 85 por ciento la educación para adultos.

“Nuestros números han aumentado porque no hay más opciones”, afirma Martínez. “Muchos no podrían ir a otras clases porque su nivel es muy básico. Otros ni siquiera saben escribir en su propio idioma”, agrega la hermana Larner quien nota que con el aprendizaje del inglés, la confianza y autoestima se fortalecen.

El horario también es muy conveniente. Esto ha ayudado a estudiantes como Silvestre Bárcena, de 56 años y con 15 de ellos en Estados Unidos  a encontrar el tiempo para estudiar inglés. “Quisiera poder entender cuando me hablan en inglés”, dice este mexicano quien trabaja como pintor. “En el trabajo hay que hablar con los dueños y no me puedo comunicar”.

Lo más difícil para Bárcena es cuando va al hospital. “Me parece muy duro no entender y más cuando se trata de algo tan delicado como la salud”. En los restaurantes también ha encontrado dificultades. “A veces uno pide mal o se confunde y no sabe ni cómo pedir. Al final se tiene que conformar con lo que le traen porque tampoco sabe cómo reclamar”, comenta.

Su maestra es Margaret Topete, quien durante el día es ayudante de maestro en la escuela primaria de Santa Isabel y fue la profesora de su hijo cuando él asistía a esta escuela.

“La experiencia es maravillosa, los estudiantes tienen mucho respeto por todos los maestros, que realizamos esta labor como voluntarios, dice”. A los alumnos se les pide una contribución de 20 dólares que cubre los textos, materiales, fotocopias, entre otros. “Es un pago nominal que a nosotros nos ayuda un poco y a ellos los hace comprometerse con el programa”, explica la hermana Larner.

El proyecto de Las Casas es financiado por las Hermanas Dominicas de la Misión San José y pequeñas donaciones de la comunidad.

Fuente: http://www.elheraldocatolico.org/?p=329

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