La fe moviliza, las dudas paralizan

La fe y las dudas van unidas, pero la fe moviliza mientras que las dudas paralizan
Dr.  Harry Czechowicz



En tiempos de crisis, cuando la vida nos coloca ante dilemas, claro que debemos observar lo que nos sucede y analizar nuestras alternativas, ¡pero no debemos permanecer siempre dudando! Siempre indecisos,  analizando, o solo viendo el peor escenario; no podemos derrotarnos de antemano y quedar atrapados en el  cautiverio de las circunstancias.

En general hay dos opciones: no hacer nada, sentirnos víctimas, sentir la lástima de los demás, conformarnos o… ¡Actuar! Es decir: reaccionar, ver el vaso medio lleno, hacer el esfuerzo de ver otras opciones, tener fe en lo que podamos hacer para  salir lo mejor posible de esa situación.

Así nos movilizamos en busca de la solución, apoyados por la fe que nos sirve de palanca para confiar y luchar, porque el camino se hace andando.

Podemos tener un plan e ir variándolo sobre la marcha, pero siempre conservando la fe en que SÍ PODEMOS. Por eso decimos que hay que ser valiente, tener coraje, valor y voluntad para decidir creer en que podemos actuar, paso a paso, hasta lograr una solución o una salida.  Lo contrario es lo más fácil….no hacer nada, no hay luchas, no hay metas….

¿Qué es la fe?
Recordemos que “Fe” es el símbolo químico del hierro.  Y en realidad, la fe es como el hierro: es fuerza,  confianza absoluta sin necesidad de prueba o evidencia alguna; en este caso fe en nosotros, en nuestras posibilidades. Esa creencia en que podemos, nos estimula, nos entusiasma, nos llena de valor para la lucha, para no cansarnos y persistir hasta el logro o solución. Esa confianza se afianza también en el apoyo de nuestra profesión y experiencia, de los amigos y familia, pues todo esto potencia nuestra autoridad personal en esa confianza apostada al logro.

Nuestra fe personal en nuestras posibilidades, en nuestra lucha para lograr nuestro objetivo, puede ser una filosofía de vida,  porque  es nuestra creencia y a la vez nuestra razón para ir hacia adelante enfocándonos en las posibilidades y oportunidades, sin dejarnos arrastrar por lo negativo, pues siempre se puede hacer algo para mejorar cualquier situación.

Fe y acción van unidas
Fe sin acción no lleva a nada. Y tampoco la acción sin fe, ese hacer por hacer, por no dejar, quizá logre algo aunque no lo que quisimos.  Incluso la fe religiosa demanda ser acompañada por la acción, como por ejemplo rezar, ir al templo, cumplir con los mandatos… Tener fe personal es sano, es positivo, proactivo, pero siempre teniendo en cuenta que fe y acción van unidas.

Comentarios

  1. Definitivamente es cierto, la fe alimenta nuestro espíritu y optimismo.
    Pero hay que salir con un rumbo, aunque este se vaya redireccionando.
    En el camino hay que estar satisfechos con el cumplimiento de metas, mientras logramos el objetivo.

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