Libérese de la enorme carga que acompaña a la culpa, el resentimiento y la vergüenza

La culpa puede convertirse también en algo negativo. Una vez que has hecho el análisis, has tomado conciencia del error y tomas la decisión de que no volverás a hacerlo, a partir de ahí, seguir sintiéndote mal, es negativo. Porque te impide estar en el presente, disfrutando del momento, pensando con claridad en tu trabajo, pareja, hijos, amigos y otras fuentes de placer y responsabilidades.



En el libro ¿Me quedo o me voy? Inteligencia Migratoria se habla, entre otras cosas, sobre la culpa y el perdón. Citamos:

Perdonar no es olvidar; si fuera así, nunca se ganaría experiencia ni aprendizaje alguno. Perdonar significa recordar los sucesos ocurridos en forma diferente, revisada, para que no sucedan de nuevo. Tiene que ver con enmendar y corregir, aunque se presenten eventos parecidos que no se llegan a reconocer y se vuelva a “caer”. La vida es un gran salón de clases donde se aprende por ensayo y error.

Libérese de la enorme carga que acompaña a la culpa, el resentimiento y la vergüenza. Si decide emigrar, no se lleve este exceso de equipaje.
La parte más difícil es la de perdonarse a sí mismo y enmendar con sinceridad. Se puede corregir sin castigar. 
Basta con comprometerse seriamente a observarse con mayor cuidado. Las equivocaciones son frecuentes en todo proceso de migración. 
Revisarse es necesario, es útil y es parte de un proceso de crecimiento personal que, lamentablemente, es intransferible. 

La psicóloga Patricia Ramírez también desarrolla el tema:
Desde el punto de visto psicológico, la RAE define la culpa como: "Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado". Hay personas que se sienten mal, terriblemente mal cuando se equivocan. Hay otras que jamás se han sentido así porque piensan que nunca se han equivocado. 
Existen diferentes tipos de culpas y de gestión de la culpa:

Culpa positiva. Es aquel sentimiento que te permite reflexionar, te dice que te has equivocado en algo y que la próxima vez deberías tener cuidado. Es positiva porque genera aprendizaje. Cuando te sientes mal, te duele, reflexionas y tomas decisiones. Estas decisiones permiten elegir otras alternativas la próxima vez que actúes. Sólo hablamos de culpa positiva cuando suceden estas tres circunstancias:
  • Tú has hecho algo que está mal y de lo que te arrepientes.
  • La reflexión te permite aprender para la próxima vez.
  • Olvidas la culpa después del periodo de reflexión y sigues avanzando.
¿Por qué es importante castigar a los hijos cuando hacen algo que no deben? Porque implica reflexionar, responsabilizarse de la acción u omisión, les permite conocer dónde están los límites y sentirse mal. El que no siente dolor cuando se equivoca, aumenta su probabilidad de equivocarse otra vez, intencionada o no intencionadamente.
Así que la culpa tiene su parte positiva, nos educa, nos permite evolucionar y genera aprendizaje. Y nos ayuda a ponernos en el lugar de la persona a la que hemos herido los sentimientos.

Cómo actuar 
Si crees que has herido a alguien, o te sientes culpable porque un ser querido pueda estar molesto por algo que tú has hecho o algo que has dejado de hacer:

  • Ponte en contacto con la persona y discúlpate, nunca es tarde para hacerlo. Olvídate de la vergüenza, de si "ya es tarde y llego a destiempo". Nunca es tarde para pedir perdón.
  • Repara el daño. Si hay algo que puedas rectificar para arreglarlo, hazlo. Si no, ten algún detalle bonito, escribe un correo con ternura, ten una sorpresa como llevarle unos bombones, dale un abrazo más especial que de costumbre. Haz por interesarte honestamente por la persona agraviada.

Culpa negativa. La culpa puede convertirse también en algo negativo. Una vez que has hecho el análisis, has tomado conciencia del error y tomas la decisión de que no volverás a hacerlo, a partir de ahí, seguir sintiéndote mal, es negativo. Porque te impide estar en el presente, disfrutando del momento, pensando con claridad en tu trabajo, pareja, hijos, amigos y otras fuentes de placer y responsabilidades. Esta culpa ya no es adaptativa, porque su papel educador se convierte en un papel castigador, que te impide levantar cabeza. Y te manda mensajes horribles, como que no mereces nada, que no eres digno y que la gente dejará de quererte si te comportas así.
Existe otro tipo de personas que también sufren mucho por la culpa, los que tienen una excesiva empatía con el dolor de los demás. Interpretan el daño de forma más tremenda que la propia víctima. La conclusión negativa que sacan de la situación es mayor que la que hace la persona que ha sufrido el agravio. Le dan vueltas y vueltas a la cabeza, mortificándose, poniéndose en el lugar del otro, incluso cuando la otra persona les ha dicho que estén tranquilos, que no es para tanto y que ya está todo solucionado. 

Qué hacer

Lo primero es actuar como en el punto de la culpa positiva. Una vez que has pedido disculpas y has reparado el daño, tienes que cerrar la carpeta. Asume que te has equivocado, no seas tan perfeccionista, no siempre puedes quedar bien. No eres un superhombre ni una supermujer. Verbaliza lo siguiente "me he equivocado, he pedido perdón y ya está". Y partir de ahí, cada vez que aparezca este pensamiento castigador otra vez, ese pensamiento que te dice y te machaca con que eres mala persona, aléjalo de ti. 

Ausencia de culpa: ni positiva, ni negativa, simplemente no la tienen. Es muy característico de las personas con un locus de control externo. Nada pasa en esta vida que sea culpa de ellos, todo está en los demás. Si pierden un trabajo, es que el jefe era un tirano, si suspenden un examen, el profesor les tenía manía, las discusiones en su pareja son porque el otro las provoca y pierden los papeles por el tráfico, el mal comportamiento de los hijos, etc.
Por supuesto, si no son "protagonistas de nada", tampoco pueden sentir culpa, para ellos la relación directa entre cometer un error o descuidar a otro y que se sienta mal, no existe. Porque ellos no comenten errores ni descuidan a nadie, son los demás.
Con ellos es difícil razonar, porque tienen una visión del mundo, unas creencias, una ausencia total de responsabilidad, que les impide ver y entender tu punto de vista. No esperes un "perdón" de ellos, porque no lo vas a tener. Con este tipo de personas puedes llegar a desesperarte, porque intentarás razonar con ellos y será como darte cabezazos con la pared, no entenderán tu punto de vista. Ni saben cómo hacerlo, ni tienen interés.
Curiosamente estas personas, debido a su visión externa, también te echan las culpas de todo. Así que protégete y no te dejes manipular. Si no tienes las cosas muy claras, terminarás cuestionándote y pensando que eres responsable y culpable de cosas que no son. Ten cuidado y analiza bien aquello de lo que te quieren cargar. No lo asumas si no estás de acuerdo. No se trata de discutir horas a ver quién lleva razón. Si entiendes que la conversación es absurda y tienes claro que tú no has hecho nada de lo que tengas que arrepentirte, dilo claro y para. 

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/patricia-ramirez/el-sentimiento-de-culpapo_b_2848645.html

Comentarios

Entradas populares de este blog

Elogio de la esperanza

Migrar, vivir, morir, revivir

Emigrantes venezolanos en Suiza