El complejo camino de emigrar
Por Sonia Peña-Czechowicz Coautora del libro ¿Me quedo o me voy? Inteligencia migratoria. Por los momentos soy migrante pendular. Lo que significa que mi tiempo se reparte entre dos países. Ahora estoy en el país de acogida por un rato, con un invierno que tiene sus encantos. Desde que soy pendular llevo conmigo a mi gran compañero, mi refugio personal: un peludito que normalmente llaman gato. En una revista norteamericana que suelo leer, siempre tienen una sección interactiva donde le formulan diferentes preguntas a sus lectores y, luego, escogen las que consideran dan la mejor perspectiva del tema y las publican en el próximo número. Una de las últimas preguntas fue: ¿Qué has aprendido de tu mascota? Mi respuesta inmediata fue: tantas cosas que no me alcanzarían el número de caracteres. Sin embargo, siendo más específica, mi gato me ha enseñado a aligerar el tránsito de emigrar. Cuando empezamos a “pendular” tenía mil dudas sobre si traérmelo. En ese momento él tenía 15 año...