El país perdido
Su pequeña habitación está repleta de fotografías: familiares, de amigos y parientes. Paisajes de Venezuela, una pequeña colección de instantáneas de Caracas, al anochecer, muy temprano en la mañana. Una imagen del casco histórico de la ciudad, pintoresco y rudimentario. A través de la pantalla borrosa del Skype, la colección de recuerdos tiene un aspecto brumoso, como si todos se confundieran en una única imagen, en esa necesidad casi desesperada de Sofia, por conservar un trozo del país que forma parte de su historia pero ya no pertenece a su futuro. Por Miss B Mi amiga Sofia me dedicó una de sus sonrisas traviesas desde la pantalla del Skype. Levantó la caja envuelta en regalo y la sacudió. — Entonces ¿Ya la puedo abrir? — Abrela. Rasgo el papel de colores con que yo misma había envuelto la caja con aire festivo. Miro el cartón con una expresión casi socarrona. “¿Esto es todo?” bromeó. Aguardé, conteniendo las ganas de reír. — Te va a gustar. Abrió la caja. Miró s...