Cada día oro por mi país
por Harry Czechowicz Quizás a causa de las dificultades que surgen y se acumulan en el país de destino, dificultades que me confunden y que a veces tomo a título demasiado personal –diciéndome interiormente que no debería preocuparme tanto y que con el tiempo aprenderé a superarlas pues conoceré mejor las reglas de juego- me sorprendo al observar que con mayor frecuencia me dedico a orar para que las cosas, así sea lentamente, se arreglen en mi país de origen: Venezuela. Oro por el regreso del sentido común, regreso que a la vez me permitiría volver en forma permanente, pues luchar cuando hay esperanzas de cambio tiene mayor sentido. El no poder determinar si el tiempo de inserción en el nuevo país puede traerme tantas o mayores complicaciones de las que encontraré si regreso a mi país de origen, sumido en un lento proceso de recuperación nacional, hace surgir en mí la desesperanza. En una reunión con otras personas de diferentes países latinos, alg...