Sin pasaje de regreso
Regresan a Venezuela desilusionados de tanto orden, de tanto frío, de que el pueblo que dejaron ya no existiera y que la casa familiar tampoco o quedara convertida en monte y escombros. Cansados de que sus propios hermanos los vean y traten como a un extranjero por Briamel González “¿Devolverme a Europa? ¿Para qué? ¿Qué voy a hacer allá si soy un viejo? ¿Irme de un país que se cae para otro que tiene una crisis enorme? No, gracias. ¡Váyanse ustedes que están jóvenes y con fuerzas! Yo ya me fui de ahí una vez. Ahora este es mi país”. En muchos casos España, Italia, Portugal, Líbano, Siria (y un etcétera que no me atrevo a continuar) son la casa materna, una fotografía sepia con una descripción por detrás, el primer idioma, la costa mediterránea o la atlántica, el primer amor…pero también implican el ácido recuerdo del hambre, del frío torturando los tuétanos o el calor abrasando la piel, de la orfandad, de la guerra, la inmunda guerra o de la dictadura. Los in...