La palabra “inmigrante” se hereda
Esta es la reflexión de un español acerca del lenguaje usado en su país para referirse a los extranjeros Por Alex Grijelmo Llamamos extranjero a un alemán o a un canadiense, pero inmigrante a un rumano o un marroquí. Cristiano Ronaldo no recibe el apelativo de “inmigrante”, sino el de “extranjero”, pese a que técnicamente cumple los requisitos del inmigrante. Lo mismo sucede con el brasileño Mazinho, instalado en España tras su paso por el Celta. A su compatriota Diego Costa incluso le ha propuesto el seleccionador de fútbol, Vicente del Bosque, que se vista de rojo. No adjudicamos tampoco la palabra “inmigrante” a los altos ejecutivos alemanes, franceses o italianos de BMW o de Crédit Lyonnais o de Telecinco que dirigen esas empresas en España. “Inmigrante” se define en el Diccionario de la Real Academia así: “Que inmigra”. Y en “inmigrar” (del latín immigrare) leemos: “Dicho del natural de un país: llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de tomar nuevas colo...