Venezuela: huir de la violencia y el hambre

Informe ACNUR: Las personas continúan saliendo de Venezuela para huir de la violencia, la inseguridad y las amenazas, así como la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Con más de 4 millones de venezolanos y venezolanas que se encuentran viviendo en el exterior, la gran mayoría en países de América del Sur, este es el éxodo más grande en la historia reciente de la región.


Los acontecimientos políticos, de derechos humanos y socioeconómicos que se desarrollan en Venezuela obligan a un número creciente de niños, mujeres y hombres a irse a los países vecinos y más allá. Muchos llegan asustados, cansados y en extrema necesidad de asistencia.

“Dejamos todo en Venezuela. No tenemos un lugar donde vivir o dormir y no tenemos nada para comer”.
Nayebis Carolina Figuera, una venezolana de 34 años que huyó al vecino Brasil

En el pasado, Venezuela generosamente ha acogido a miles de personas refugiadas de la región y otras partes del mundo. Ahora, la cantidad de personas de Venezuela obligadas a abandonar sus hogares continúa aumentando, y un número significativo de ellas necesita protección internacional. 

Más de 4 millones de venezolanos y venezolanas salieron de su país hasta la fecha, según los datos de los gobiernos que los reciben, lo que representa una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo en tiempos recientes.

Ha habido un aumento del 8 mil por ciento en el número de venezolanos y venezolanas que solicitaron la condición de refugiado en todo el mundo desde 2014, principalmente en las Américas. Muchos venezolanos y venezolanas que cumplirían con los criterios para ser reconocidos como refugiados no solicitan protección internacional a través de los procedimientos de asilo y, en cambio, optan por otras formas legales de estadía en los países anfitriones, que pueden ser más rápidas de obtener y permiten acceso al trabajo, la educación y los servicios sociales.

Sin embargo, cientos de miles de venezolanos y venezolanas permanecen sin ningún tipo de documentación o permiso para permanecer regularmente en los países cercanos, y por lo tanto carecen de acceso formal a los derechos y servicios básicos. Esto los hace particularmente vulnerables a la explotación laboral y sexual, el tráfico de personas, la violencia, la discriminación y la xenofobia.

La mayoría de los refugiados y migrantes de Venezuela que llegan a los países vecinos son familias con hijos, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidad. A menudo obligados a tomar rutas irregulares para alcanzar la seguridad, pueden ser víctimas de traficantes, tratantes y grupos armados irregulares. Más y más familias llegan con recursos cada vez más escasos y tienen una necesidad inmediata de documentación, protección, albergue, alimentos y medicamentos.

Los países y comunidades de acogida en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú y el sur del Caribe los han recibido con generosidad, pero están cada vez más sobrecargados y algunos están llegando a un punto de saturación.

¿Qué hace ACNUR para ayudar?

En toda la región, ACNUR ha intensificado su respuesta y está trabajando estrechamente con los gobiernos de los países de acogida y con socios estratégicos, en particular con la OIM, para responder con un enfoque coordinado y global a las necesidades de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela. Concretamente, estamos recopilando datos para comprender mejor las necesidades específicas de los venezolanos y venezolanas; apoyando a los Estados para mejorar las condiciones de recepción y coordinar el suministro de información y asistencia para satisfacer las necesidades básicas inmediatas de las personas venezolanas, incluido el alojamiento; y combatiendo la discriminación y la xenofobia a través de campañas de sensibilización.

En particular, hemos fortalecido nuestra presencia a lo largo de las fronteras más importantes, para limitar en la medida de lo posible los riesgos, en particular con respecto al acceso al territorio, la trata y la explotación, y para identificar a las personas que pueden necesitar protección y servicios específicos, como niños y niñas no acompañados y separados, y mujeres embarazadas. ACNUR también brinda apoyo y orientación legal a las personas recién llegadas y distribuye agua potable, kits de higiene para niños, niñas y mujeres en las zonas fronterizas. Nuestros equipos también brindan asistencia en efectivo a los venezolanos y venezolanas más vulnerables.

Además, ACNUR está apoyando los esfuerzos de registro de los gobiernos en Aruba, Brasil, Colombia, Curazao, Ecuador, Guyana, Perú y Trinidad y Tobago. En Perú, las solicitudes de asilo de venezolanos y venezolanas aumentaron más de cinco veces - de 33.100 en 2017 a 190.500 en 2018. En Brasil se presentaron 61.600 nuevas solicitudes, con un incremento notable con respecto a las 17.900 de 2017.

En toda la región, ACNUR complementa los esfuerzos de los gobiernos para brindar albergue de emergencia a las personas venezolanas recién llegadas en las fronteras y en las ciudades principales. En Brasil, estamos apoyando con la planeación de los sitios, proporcionamos tiendas de campaña y artículos de emergencia, instalamos fuentes de agua potable, hacemos registro a través de datos biométricos, facilitamos la movilización comunitaria, la difusión de informaciones y la gestión de los sitios. Hasta el momento, se han abierto 13 albergues temporales en Boa Vista y Pacaraima, que albergan a más de 6.000 venezolanos y venezolanas. En Maicao, Colombia, se inauguró un centro de atención temporal en marzo de 2019, que se estableció a pedido de las autoridades nacionales y locales, con una capacidad inicial para acoger a unas 350 personas.

ACNUR también ha acondicionado espacios para niños y niñas y espacios amigables para la lactancia materna en los puestos de frontera y está haciendo incidencia con los gobiernos para facilitar el acceso a la educación de la niñez venezolana. Además, ACNUR ha establecido redes de voluntarios y voluntarias para fortalecer los vínculos con las comunidades y garantizar que la comunicación y la rendición de cuentas fluyan correctamente en ambas direcciones, resguardando el trabajo con diferentes grupos poblacionales, incluyendo a mujeres, niños y niñas, adultos mayores, jóvenes, personas con discapacidad, así como pueblos indígenas y grupos LGBTI. Asimismo, ACNUR está coordinando con sus socios el lanzamiento de una iniciativa regional para la creación de Espacios de Apoyo donde los refugiados y migrantes puedan recibir información actualizada y confiable y un paquete mínimo de servicios en áreas estratégicas a lo largo de la región.

Para promover la integración de refugiados y migrantes en sus comunidades de acogida, ACNUR trabaja de cerca con las autoridades locales y el sector privado y promueve las actividades de capacitación vocacional para las personas venezolanas. ACNUR también apoya la reubicación de los refugiados y migrantes de Venezuela desde el estado brasileño de Roraima a otras partes de Brasil, donde existen más oportunidades de empleo y servicios.

En un esfuerzo por frenar la xenofobia contra las personas venezolanas y promover la solidaridad, ACNUR, en coordinación con sus socios, ha lanzado diferentes campañas en Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Perú.

Se necesita con urgencia incrementar la asistencia humanitaria, así como un mayor apoyo a los mecanismos de inclusión socioeconómica, para complementar los esfuerzos de los gobiernos y garantizar que las comunidades sigan recibiendo a las personas refugiadas y migrantes en un entorno seguro y acogedor. Para garantizar una respuesta integral a nivel de Naciones Unidas, y para apoyar los esfuerzos de los principales gobiernos de acogida, la Plataforma de Coordinación Interagencial para la Situación de Venezuela - liderada por ACNUR y OIM - ha lanzado el Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela (RMRP) el 14 de diciembre de 2018. El Plan, desarrollado en conjunto con unos 95 socios, tiene como objetivo priorizar las necesidades de más de 2,2 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela, así como unas 500.000 personas de las comunidades de acogida. Es la primera iniciativa de este tipo en las Américas, constituyendo a la vez un plan estratégico y operativo, un modelo de coordinación, y un mecanismo de financiación para los venezolanos y venezolanas en movimiento.

Según el Plan, ACNUR requiere una financiación inicial de US$ 158,2 millones en 2019 para continuar respondiendo a las necesidades más urgentes de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela en los 16 países de acogida más afectados por esta situación.

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